¿Secretos o mentiras?

08 JUNIO 2006

Sé que la mayoría de las veces cuando hablo o cuando escribo lo hago de sentimientos y emociones; supongo que, en cierto modo, me resulta inevitable pues, como ya sabéis, ésta es básicamente una historia de sentimientos y emociones que, en muchos casos, se convierte en un mar de inquietudes en el que nos vamos ahogando sin apenas darnos cuenta.
En esta ocasión, quisiera dejar de lado, en la medida de lo posible, los sentimientos y emociones para centrarme únicamente en la parte física, en la parte real de esta historia, en la parte en que se convierte esa marejada de sensaciones.

La anorexia es una historia de secretos. Cuando decides que quieres, o tienes, que ponerte a dieta, desde ese mismo instante comienzan los secretos. Y con ellos el deseo y la necesidad del secreto.
No sé si es que, tal vez, ese secreto que nos empeñamos en mantener a escondidas, en mantener a salvo en nuestro interior, puede que, no sea más que un modo de sentirnos seguros. Tal vez ese secreto nos transfiera seguridad.

Tienes que mantener el secreto porque sabes que, en el fondo, si le dijeses a alguien que quieres adelgazar, que tienes que adelgazar porque estás excesivamente gorda, te tacharía de loca. Así que ahí comienza el secreto.
Y cuando comienzan las dietas se desata la cadena, y con ella vienen los cambios de humor, los deseos de adelgazar cada vez más y más, la insatisfacción, las ansias de control, de perfección y el deseo de, en última instancia, matarte de hambre. No puedes contarle eso a nadie así que guardas el secreto.

Y para poder conseguir todos esos objetivos tienes que confeccionar un plan que, por supuesto, no puedes desvelar. Un plan para matarte de habmbre sin que nadie se de cuenta. Y empiezas a mentir, a ocultar, a engañar y a esconder.
Comienzan los secretos. Tú te conviertes en un secreto constante. Mientes a todos sobre lo que has comido, aunque, en el fondo, desearías poder gritar a los cuatro vientos ¡No he comido! o ¡Solo comí una hoja de lechuga! Quieres contar al mundo tu proeza, hacer muestras de tu control absoluto, pero no puedes, tienes que mantener el secreto.

Luego mientes a tus padres diciendo que ya has comido en casa de una amiga o mientes a tus amigas cuando te invitan a cenar. Dices que te vas de excursión con unos amigos o que te vas de fiesta para no tener que comer en casa y tienes que pasar el día pululando, sóla, por las calles guardando las apariencias.
Aprendes a esconder la comida en cualquier sitio y en cualquier momento; servilletas, papeles o bolsas de plástico llenan tus bolsillos. No, eso tampoco puedes decírselo a nadie aunque, en el fondo, desearías poder gritar ¡No necesito comer! ¡No necesito!

Y poco a poco empiezas a esconder más cosas. Comienzas a guardar ordenada y cuidadosamente los tickets de la báscula de la farmacia en orden descendente de cada día, a la misma hora. Finalmente, te compras una báscula que, por supuesto, te aseguras de esconder y en la que te pesas a escondidas cada día.
Empiezas a recortar la información nutricional de las calorías que contienen todos los productos que compras o comes habitualmente o, por qué no, los que nunca comerías, y los sellas cuidadosamente en un sobre que ocultas en un rincón de tu habitación.

Comienzas a hacer deporte a escondidas. Sabes que el deporte no es malo, entonces ¿por qué te escondes? Sabes que cualquier persona se extrañaría de verte hacer constantes y contínuas sesiones de ejercicio a todas horas, sobre todo, si esas sesiones son nocturnas. Así que esperas a que todo el mundo esté dormido para poder mantener a salvo tu secreto.
Comienzas a esconder comida. En los bolsillos, en los cajones, en el bolso... compras caramelos a escondidas, te guardas las galletas (por si acaso), compras botellas de cocacola light que guardas en el armario para esas ocasiones en que te aborda la ansiedad y necesitas algo con qué llenar tu estómago.
Y del mismo modo, empiezas a fumar, a escondidas, claro, porque... ¿qué ibas a decir? ¿"me han dicho que fumar adelgaza"?

Y después de eso... comienzas a guardar pastillas, laxantes, diuréticos, tranquilizantes, calmantes, aspirinas, anfetaminas... que tomas, por supuestísimo, sin que nadie lo sepa.
Y por si fuera poco, para reafirmarte más en tu deseo de morir, empiezas a recortar fotografías de mujeres cadavéricas (sí, sí, es bien fácil, están por todas partes) que admiras o sino, siempre las puedes dibujar. Mujeres esbeltas, delgadísimas, con piernas (si es que se pueden llamar así) que les llegan casi hasta el cuello, brazos larguísimos que casi son más gruesos (si es que hay algo en ellas que lo sea) que sus piernas. Luego comienzas, también, a dibujar sus costillas, la clavícula, los huesos de la pelvis, los huesos de las manos, de las piernas... al final te das cuenta de que has dibujado un esqueleto. Pero, ¿no era eso lo que querías? No puedes enseñárselo a nadie!!! ¿Qué ibas a decir? ¿"Quiero ser así"?

Y, además de las fotografías y los dibujos, empiezas a recortar artículos e historias de otras chicas anoréxicas e, incluso, escribes tus propios relatos o poemas adorando la muerte y aborreciendo tu cuerpo y los guardas en esa linda carpetita tan mona que, por supuesto, tienes en un lugar muy seguro.
Y en tu deseo por encontrar esas otras historias también compras o coges libros de la biblioteca sobre chicas anoréxicas, sobre anorexia, sobre trastornos de la alimentación y también tienes que esconderlos. Y, sí, sí, leer está muy bien, pero sabes que si te vieran con esos libros estarías bajo sospecha, así que simplemente los escondes.

Y bueno, ya que estamos... empiezas a escribir un diario. Un diario nutricional, con lo que comes y con lo que dejas de comer. Con los ejercicios y el deporte. Con las pastillas que tomas, los vómitos y los atracones. Todo perfectamente medido y anotado. Y cada noche te subes a la báscula y anotas tu peso, te tumbas en la cama, coges tu pequeña libreta y miras lo que hiciste hoy: "1 café solo. 1 hora de bicicleta, abdominales, glúteos, piernas. 1 yogur. 1 cocacola light. 1 manzana. 1 hora en el gimnasio. 1 ensalada, fruta, galletas, Vómito. 2 Laxantes. 1 hora de bicicleta. 42.900 Kilos" Y piensas: "Dios, soy una foca, una puta foca ¿por qué comí esa manzana y ese yogur? ¿Por qué comí todas esas galletas después de cenar? Seguro que se han quedado en mi estómago y voy a engordar por lo menos 1 kilo. He vuelto a fracasar. Tengo que hacer más deporte. Mira, no soy capaz de bajar de los 40 kilos. Soy una foca."
Y ese diario... nadie, jamás, bajo ninguna circunstancia, nunca, podrá verlo. Así que buscas el lugar más recóndito para esconderlo y entonces, te das cuenta de que tienes miles de cosas escondidas por todas partes.

Miles de secretos. y entonces, un día te preguntas: ¿Es de verdad un secreto o no es más que una mentira?
ANA

7 comentarios:

Wara dijo...

La anorexia no tiene edad, ni nivel socisl. Una vez atrapada, nunca dejas de serlo. Uno no se "cura" de la anorexia, uno puede parecer "normal" pero por dentro las imagenes del ser que amas o el amor propio estan basadas en un numero. en cierta imagen, si no concuerdan, no eres feliz. 34 años, madre, profesional y anorexica.

Mayra Reynoso dijo...

Hola, soy mayra, otra vez..y estoy recorriendo cada palabra q has escrito. Uno encuentra en dif pag información sobre la enfermedad, los sintomas. Pero tu lo explicas desde la experiencia. Y se siente escalofrío.. xq yo q no sufreo trastornos de alimentación me preg..¿como uno puede obsesionarse tanto al extremo de pesarse cada día, de controlar las calorías,etc etc?

Anónimo dijo...

no puedo creer la ¨Verdad¨ con la que relatas todas esas ¨Mentiras¨, Secretos, Ocultamientos.. esos ¨pesares¨ que llevamos adentro.. quiero salir de esto, necesito salir de esto.. pero a la vez no quiero y no puedo, me atrapa, no encuentro otro camino lamentablemente,.. es tann..dificil..

Anónimo dijo...

ami me ase bien ser anorexica xq yo me siento prefectamente bien

Anónimo dijo...

todo lo q dicen para mi es una mentira a mi me ase una persona mas feliz tengo mas amigos desde q comen se a vomite la anorexia es algo q ami me ase una mejor persona ya tengo no vio desde q comen se a vomitar amo la anorexia <3 <3 <3 <3

Anónimo dijo...

todo lo q dicen para mi es una mentira a mi me ase una persona mas feliz tengo mas amigos desde q comen se a vomite la anorexia es algo q ami me ase una mejor persona ya tengo no vio desde q comen se a vomitar amo la anorexia <3 <3 <3 <3

Anónimo dijo...

claro yo soy ana y desde q empecé con esto soy muy feliz