Mi historia

07 FEBRERO 2006

Tal vez, algún día, cuando logre reconciliarme con las palabras y conmigo misma, entonces, me siente aquí, frente al ordenador, y empiece a escribir mi historia.

Me gustaría hacerlo porque creo que necesito hacerlo. Necesito hablar. Necesito destapar la caja de Pandora y reconciliarme con el mundo. Pero me da miedo. He estado tanto tiempo callada que, ahora, me resulta sumamente difícil. Hay tantas cosas que decir, tantas cosas de las que hablar, tantas cosas que explicar. Y lo cierto es que, me gustaría poder sentarme y contar mi historia; pero es tal el ansia que me invade que desearé decir mil cosas al mismo tiempo y acabar cuanto antes. Y sé que no es posible. No es posible contar una historia como ésta en unas cuantas líneas. Hay demasiadas cosas que decir. ¿Cómo contar una vida en unas cuantas frases?

La gente se equivoca al creer que la anorexia no es más que un capricho. La anorexia no es un problema que aparece de la noche a la mañana. La anorexia es la historia de toda una vida. Y habría que remontarse al principio más absoluto de todos; el momento justo antes de nacer. Ese momento, ese instante, ése es el comienzo de mi historia.

La mayoría de las personas vive en un desconocimiento casi absoluto de lo que son y lo que suponen los trastornos de la alimentación. Sin embargo, en los últimos años, ha habido muchos avances en el estudio de este tipo de enfermedades que tanto están proliferando. A pesar de ello, sigue habiendo un gran desconocimiento en la materia y hay muchos científicos y psiquiatras que no se ponen de acuerdo. Yo no sabía más que el resto hasta que me tocó. Porque esto es como la lotería. Te toca o no te toca. No es algo que se pueda elegir. A diferencia de lo que muchos creen, esto no se elige. Es una enfermedad más, pero con una peculiaridad, es un enfermedad mental. Eso es lo que la hace diferente de un cáncer, de una úlcera, de una hepatitis... eso es lo que la hace compleja. Así, podría ser comparable a otras enfermedades mentales como la esquizofrenia, la psicosis o un sinfín de trastornos.

Desde que nací, todo lo que me fue sucediendo y yo misma, el modo en que encajo en el mundo y, sobre todo, en mi mundo, todo eso influye de algún modo en mi historia. Hay muchos factores que a lo largo de mi vida han influido de diversas maneras. Mi entorno, mi familia, mi relación con los demás, la relación conmigo misma, mi relación con el mundo. El modo que tengo de enfrentarme a todas y cada una de las situaciones que han ido surgiendo a lo largo de mi vida. Mi personalidad, mi modo de pensar, el, tal vez, haber tenido que madurar antes de tiempo, mi modo de sentir... No hay una razón concreta ni un motivo. Es mi propia vida y cómo se ha ido desarrollando, lo que me sitúan aquí.

Esta historia es una historia larga. 21 años que no se pueden resumir en unas pocas frases. Todo, absolutamente todo, influye en cada persona. Una anorexia no nace un día de repente. Una anorexia nace con cada persona. Algunos creerán que el destino ya está escrito y otros que lo vamos escribiendo nosotros mismos cada día. De un modo u otro, esté escrito o no, son los acontecimientos de nuestra vida, el entorno, el mundo y nosotros mismos, los que forman cada historia.

Aún hoy, muchos investigadores no se ponen de acuerdo si ésta es una enfermedad hereditaria o si hay factores biológicos. Es decir, si nada más nacer, es posible determinar si una persona está predispuesta o no a padecer un trastorno de este tipo. El que finalmente se desarrolle o no es cuestión de cada uno. Es la historia de cada uno.

Pero un día te das cuenta. Un día te enteras. Eres anoréxica. Y entonces, ahí, empieza el problema. Cuando yo me quise dar cuenta era demasiado tarde. Quizás no demasiado, pero era tarde. Eso me sitúa aquí, 6 años después. 6 años de lucha, 6 años de tristeza, 6 años de sufrimiento, 6 años perdidos.

Cuando todo empezó era una ignorante en la materia. Ahora, 6 años después, es la experiencia y el conocimiento los que me hacen hablar en estos términos. Tal vez, la experiencia me permita algún día contar mi historia.
ANA