Cuando no quieres sentir

24 MARZO 2006


Aquí estoy otra vez. Siempre he estado aquí pero por alguna extraña razón he estado ausente. He estado evitando este momento durante mucho tiempo. El momento de tener que sentarme aquí frente al ordenador y preguntarme por qué me he estado rehuyendo, por qué he estado evitándome durante todo este tiempo.

Lo cierto es que no sé el motivo real. Lo único que sé es que, a veces, cuando intentas evadirte del mundo, ausentarte de todo, dejar de sentir, de pensar, entonces, en ese momento, todo desaparece y con ello tú mismo. Y entonces, en ese instante, eres capaz de seguir adelante sin preguntarte nada, sin sentir nada. Parece que si te convences de que no hay nada más, de que no sientes nada, verdaderamente no lo hay. Pero, en el fondo, sabemos que todos esos sentimientos que nos cohíben, que nos comprimen el alma, por mucho que intentemos evitarlo, siguen estando ahí.

Hubo un tiempo en que escribía cada noche en un pequeño cuaderno grisáceo que llevaba conmigo a todas partes. Me sentaba, miraba alrededor, pensaba y escribía cosas que, aún hoy, al releerlas, me asustan. Me da miedo tan sólo de pensar que hubo un tiempo en que verdaremente sentía todo aquello. Me da miedo pensar que algún día todos esos sentimientos pueda volver a albergarlos en mi interior.

Lo cierto es que, no sé por qué razón, en aquellos días en que todo me resultaba terriblemente oscuro, frío, duro y sin sentido, aquellos días en que sentía que no tenía motivo alguno para vivir, que no había nada en mí por lo que mereciese la pena luchar; aquellos días, se hacía verdaderamente difícil dejar de lado mis sentimientos, dejar de sentir a pesar de que eso fuese lo que más ansiaba. Dejar de sentir. Dejar de sentir cualquier cosa, sentimiento o emoción. Dejar de sentir dolor, odio, frío, tristeza, hambre... Dejar de sentir.

Y ahora, tiempo después de todo aquello, lo cierto es que no lo he superado del todo porque siento que todos esos sentimientos siguen en mi interior y no soy capaz de controlarlos. Siguen estando ahí y sigo queriendo dejar de sentir.

Durante estos días me he estado preguntado y he estado pensando que, tal vez, mi problema sigue y seguirá ahí hasta que yo consiga enfrentarme a mis sentimientos. Hasta que yo consiga enfrentarme a mí misma. Durante estos días me he dado cuenta de que no sé sentir. Tengo miedo de sentir. No me siento libre porque no soy capaz de sentir, no soy capaz de enfrentarme al miedo y sentir. Muchas personas me dijeron un tiempo atrás que era muy valiente porque no le temo a la muerte. Yo siempre pensé que no era valiente sino cobarde porque no temo a la muerte sino a la propia vida. Ese es mi gran temor, vivir.

No sé sentir. Paso los días "enganchada" a una rutina que me creo yo misma intentando de ese modo poder controlar todo aquello que hay a mi alrededor. Creyendo que, si tengo todo perfectamente cuadriculado, no habrá ninguna incertidumbre en mi vida, no habrá nada fuera de control, nada improvisado, nada que sentir. Necesito crearme una rutina que me de esa sensación al final del día de haber cumplido, de haberlo hecho bien, de no haber fracasado. Esa sensación que me mantenga con vida, esa sensación que me de la fuerza para creer que todo es posible, que puedo conseguirlo, que puedo seguir adelante, que me de la fuerza para seguir.

Una rutina en la que esté todo tan milimétricamente cuidado que no tenga opción de plantearme, preguntarme o sentir nada. Una rutina en la que tenga todo bajo control porque necesito tenerlo bajo control. Necesito, en este mundo cambiante e incierto en que vivimos, tener algo fijo a qué atenerme. Necesito algo que me aporte la confianza y la seguridad que no hay en mí misma. Necesito algo que me aporte una estabilidad, falsa, quizás, al fin y al cabo, pero estable, inquieta, que no cambie, a la que sepa cómo enfrentarme en cada momento.

Y sin embargo, esa misma rutina que me mantiene cada día, es lo que, al mismo tiempo, me mata cada día. Porque en el fondo, dentro de mí, deseo vivir, hacer cosas nuevas, probar, experimentar sensaciones nuevas, improvisar, salir, ver cosas sin importarme nada, sin preocuparme, sin tener miedo. Pero no puedo. No puedo porque soy esclava de mi rutina. Soy esclava de mí misma. No puedo porque tengo miedo, porque no sé no tenerlo.

Y cuando, después de muchos días de rutina, me doy cuenta de que no me llena, de que, ese vacío que me empeño y me convenzo en intentar llenar con esa falsa sensación engañosa que me aporta mi rutina cada día, no me aporta nada, entonces, me doy cuenta de que mi problema soy yo. Mi problema está en mí. No sé sentir. No sé sentir porque no soy capaz de olvidarme de todo y sentir. No soy libre para sentir porque hay algo en mi interior que me ahoga constantemente y no me permite sentir.

No sé disfrutar de las cosas. No sé olvidar mis preocupaciones, olvidar mis prejuicios, olvidar mis responsabilidades, olvidar lo que los demás esperan de mí y disfrutar de todo. No sé disfrutar de las cosas porque no puedo hacerlo. Siento un vacío en mi vida porque hay cosas que apenas recuerdo. No recuerdo cómo era reír a carcajadas durante horas, cómo era mantener la sonrisa en mis labios cada día, no recuerdo cómo era devorar lentamente un trozo de pastel disfrutando cada bocado dulcemente en el paladar, no recuerdo cómo era vivir sin repetirme cada minuto que no soy lo suficientemente buena, cómo era desear vivir improvisando cada instante en busca de aventuras, cómo era levantarse cada mañana deseando romper la rutina y vivir cada momento, o esa plácida sensación al sentarse en el sillón después de una abundante comida, o el no compararme con cada persona y sentirme inferior, o el mirarme al espejo sin odiar su reflejo, o vivir sin constantes reproches de desaprobación y autocastigo, o las comidas familiares, o el abrazo de mis padres…

"Cuando no quieres sentir la muerte puede parecer un sueño pero ver la muerte, verla de verdad, hace que soñar con ella resulte ridículo."

ANA


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, estoy empezando a leer desde el inicio de tu blog. No tienes idea de como me identifico con todo lo que escribes. Seguire leyendolo, no dejes de escribir, eres muy buena haciéndolo. Saludos

pinky dreamer dijo...

yo tmb me siento asi
deje de sentir sin darme cuenta
luego de una decepcion empece a
crearme una rutina tan tan
abismalmente distinta a la q tenia

sueño el dia en el que pueda ser libre de todo esto q me envuelve

cdt un beso

Grisel Monasterio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Grisel Monasterio dijo...

No tienes idea de cuanto te comprendo. Mientras leia, cada linea me describia a mi misma, cada frase, cada palabra. desde que tengo memoria he sido asi, pero hace unos pocos años me canse y me desperte un dia y dije BASTA, desde entonces he decido luchar contra todo eso, luchar contra mi misma para cambiar, y aunque me he caido muchas veces, y he tenido que empezar desde el principio, tambien he conseguido avanzar, asi que ha valido la pena.

Saludos... Un beso bella.

Sin miedo a molar dijo...

Acabo de descubrirte. No sé si escribes tú o soy yo la que me vacío en letras.
Estoy asombrada.

Sin miedo a molar dijo...

Acabo de descubrirte. No sé si escribes tú o soy yo la que me vacío en letras.
Estoy asombrada.