¿Cómo no justificarle?


01 FEBRERO 2008


Sus palabras me dolieron. ¿Cómo no iban a dolerme? ¿Cómo no puede doler que tu propio padre “pase”? Claro que dolió. Pero he vuelto a justificarle. ¿Cómo no justificarle? Puede que haya cientos de razones en contra pero sólo una me basta para hacerlo: es mi padre.


Cuando las palabras hieren todo tú te sientes dañado, dolido, fracasado, rechazado y sientes la necesidad de desahogarte, de expresar ese dolor. Supongo que exageré todos aquellos sentimientos que me invadían en aquel instante aún sabiendo que no era justa en la mayor parte de mis palabras. No fui justa con mi padre, en las palabras, en el trato, en el juicio.


No es justo para él, no se lo merece. No puedo pedirle más. Supongo que me enfadé con él porque necesitaba enfadarme con alguien y en aquel momento él fue la excusa perfecta. Estaba ahí y aproveché para atacarle. Pero no fui justa. Le estaba exigiendo demasiado en vez de exigirme a mí misma. Es más fácil desviar las exigencias y las expectativas a los demás, desviar las culpas y el mal humor que hacerlo contra uno mismo.


Supongo que si lo hice con mi padre es porque en realidad era la persona que estaba más cerca de mí en ese momento, así que no fui justa con él. No se merecía esas palabras. En cierto modo creo que no fue más que otro intento por arrastrar a alguien conmigo en este camino que he emprendido y que se me antoja sumamente duro para recorrerlo sola. Sé que tengo que hacerlo sola, que nadie puede acompañarme y, tal vez, no fue más que el miedo lo que me hizo agarrarme de nuevo a algo para no avanzar; agarrarme de nuevo a alguien a quien cargar mis culpas, mis debilidades. Agarrarme a alguien intentando evadir la realidad de que de soy yo la única que puede salvarse.


Quería que mi padre me salvara. Mi profesor, mi novio, mi psicólogo, mi padre… me he ido agarrando a cada una de las personas que han ido involucrándose en mi vida intentado hacerme creer que eran ellos los que debían salvarme para evitar tener que hacerlo yo misma, para poder ir cargando mis culpas sobre sus espaldas.


No fui justa. Sé que nadie más que yo puede salvarme pero una parte de mí se niega a aceptarlo. Una parte de mí sigue creyendo y esperando que alguien vendrá a rescatarme. Sé que no es fácil para un padre aceptar que su hija está enferma. Sé que, también él, bajo esa máscara de hombre fuerte e invulnerable, sufre y siente y sé que le importo. Lo sé, aunque a veces sea más fácil pensar que a nadie le importas para no tener que complacer a nadie, no es más que una excusa. También él es humano y tiene sus debilidades. Unos dejamos de comer para dejar de sentir, otros prefieren obviar y olvidar para no tener que hacerlo. Diferentes conductas ante una misma emoción, el dolor. No puedo pedirle que se enfrente a esto, que lo acepte, que lo asuma, que lo entienda… cuando el modo que tiene de afrontar sus conflictos emocionales es aportándolos de su vida. No puedo pedirle que lo afronte porque yo tampoco he aprendido a hacerlo.


El viernes pasado tuve sesión con el psicólogo. Mis padres me acompañaron a la consulta. Fue una sesión un poco extraña pero estuvieron allí. Tal vez porque insistí demasiado en que quería que estuviesen. Hubiera preferido que hubiesen aceptado la invitación del psicólogo voluntariamente en vez de acceder a mis plegarias pero finalmente estuvieron y eso confirmó, de algún modo, que tengo su apoyo.


ANA

5 comentarios:

andrea dijo...

Hola! coo ya te dije cundo hablamos por el Msn, ellos no quieren hacerte sentir así, y te lo digo por experiencia ellos sufren se podría decir que hasta más que nosotras, pero así es esta enfermedad sólo nos fijamos en nosotras pensando que todos los demás sobran o que quieren nuestro mal cuando no es tanto así.

Que bueno que ya esté todo bien,

Fuerzas y ya sabes que en mí tienes a alguien en quien confiar,


Éxitos,

Andrea

Aninha dijo...

não é muito fácil para mim entender o que você diz mas quero que saiba que se precisar conversar estou aqui ok?beijos

8473*-* nadie importante... EN SERIO!!! dijo...

ahhhh niñaaaa tiempo sin leer... que cosas... que bueno que andes recuperandote (siendo eso loq ue quieres) no sabes como me senti cunaod lei el pedasito que dice uqe te has estado agarrado de todos para salvarte.... por primera vez entendi lo que estaba haciendo.... solo que el vacio mio se agrando porque ya no tengo de que agarrarme... solo nos podemos salvar nosotras... pero que pasa si no quiero?..... me alegra leerte.... aun me encanta... bye!!!

liliana gissett dijo...

PUES LA VERDAD NO PARECE QUE FUERAS ANOREXICA YO TENGO 30, Y PESO 51 KILOS Y COMO MENOS Q TU ME DESAYUNO CON UN JUGO DE NARANJA, CON QUESO Y FRUTAS, ALMUERZO UNA ENSALADA DE FRUTAS CON QUESO Y MI CENA ES UN TE VERDE A VECES CON QUESO O UNA HARINA, TU NO ERES ANOREXICA, PUES PARA SER ANOREXICA SE NECESITA PESAR MENOS DE 8 KILOS DE TU PESO NORMAL Y TU NO LOS PESAS, CUANDO PESES 38 KILOS MONTA EL BLOG.

Una amiga... dijo...

hola!
me encanta saber que alguien esta volcando todo lo que tiene adentro como en un diario, me encanto la idea. Yo no soy anorexica, pero investigue sobre ese trastorno y es realmente horrible , lo que causa, lo que hace en tu mente... Me gusta mucho como escribir, espero que sigas con esto que esta muy bueno, y no estoy segura, pero creo que a muchas chicas que estan pasando por lo mismo que vos les ayuda mucho que estes contando esto, creo que las ayuda a no recurrir a cosas como "ana" y "mia", lo debes conocer. Espero que tengas mucha suerte, que salgas adelante porque te lo mereces, sos una gran persona y eso vale sobre cualquier enfermedad, te desero suerte otra vez, y siempre que lo necesites estoy...

Una amiga...