Para El(i)sa


31 MAYO 2007


Tiene 15 años. Sus padres se han divorciado y ha cambiado de ciudad. En su colegio nuevo se meten con ella por su físico. No está gorda pero quiere perder unos kilos. A veces discute con su padre y siente querer morir. Quiere dejar de sentir. Siente demasiado. Apenas ha comido en los últimos días. No tiene ganas de comer. Se ha hecho cortes en el brazo. Sólo quería hacerse daño. Sólo quería dejar de sentir. Se llama Elsa pero podría llamarse Marta, Laura, Sonia o Ana.


Hace unos días entró en mi blog y dejó un comentario. Su historia me llamó la atención. Aunque más que su historia fueron sus palabras, su tristeza, su dolor. Le escribí un email para expresarle mi apoyo. Cuando empecé mi diario no quería que fuera un lugar de apoyo. No quería ser la salvadora ni la consejera de nadie. Pero su historia me conmovió. Me sentí en el deber de ayudar en lo poco que puedo. Tenemos el deber de prevenir, de informar. Tal vez mis palabras puedan servirle a alguien. Tal vez no. Estas son las palabras que escribí a Elsa pero podrían ser para Marta, Laura, Sonia o Ana.




“Te entiendo. Te entiendo perfectamente. Sé muy bien cómo te sientes. Podría decirte tantas cosas que no sé por dónde empezar.


[…] Ojalá pudiera darte una respuesta pero no la tengo. Tengo 22 años, llevo metida en esto desde los 16 y aún sigo buscando una respuesta.


Pero, sí puedo decirte que, he aprendido muchas cosas durante este tiempo y me ha costado mucho darme cuenta.


Me he dado cuenta de que la verdadera razón por la que deseas adelgazar no es tu físico, eres tú mismo. De modo que si deseas adelgazar pregúntate cuál es la verdadera razón. Me he dado cuenta de que adelgazar es el camino equivocado. Cuando empecé adelgazar más y más creía que si conseguía mi objetivo sería feliz. Estaba equivocada. Cada kilo que pierdes es un paso hacia la infelicidad. Sacrifiqué muchas cosas en mi vida por culpa de los kilos, por culpa de un sueño imposible. Perdí muchas cosas además de los kilos. Perdí parte de mi juventud, perdí a mi familia, perdí a mis amigos, perdí la cordura, perdí mi salud, perdí mis estudios, perdí mis recuerdos, perdí la ilusión, perdí la esperanza, perdí la inocencia, perdí el tiempo, perdí las ganas de vivir y perdí mi felicidad. No sabes cuánto me arrepiento ahora. Entonces no te das cuenta. No eres consciente de todo lo que pierdes. No eres consciente del precio que pagas por quitarte unos kilos. Cuando te das cuenta es demasiado tarde. No hay vuelta atrás. Hay cosas que jamás podrás recuperar. Los amigos ya no están, tu familia sigue estando pero está destrozada, deshecha, el tiempo no retrocede, la juventud no vuelve, la salud no se recupera, la cordura tampoco, las ilusiones y las ganas de vivir son difíciles de recuperar y la felicidad se antoja inalcanzable.


Cuando empiezas a adelgazar no eres consciente del riesgo que corres. Te dices que tan sólo serán unos kilos, sólo unos kilos. Pero si deseas adelgazar es porque algo falla en ti y si algo falla, entonces no serán sólo unos kilos. Luego serán más y más. Y hay un problema que no tenemos en cuenta cuando decimos que queremos adelgazar. Adelgazar crea adicción.


Es una adicción compleja porque tiene dos componentes. En primer lugar, implica una adicción emocional. Te haces adicto al deseo acuciante de perder peso, al deseo acuciante de ver cómo baja la aguja de la báscula. Te haces adicto al control que te embriaga al saber que eres capaz de no comer, que tienes la fuerza de voluntad suficiente para negar las necesidades físicas a tu cuerpo. Te haces adicto a la euforia que te invade al ver que los pantalones te quedan grandes, a la sensación que te impregna el ver y tocar cada uno de tus huesos, a la necesidad de escuchar cada vez que “estás más delgada”. Te haces adicto al poder que ejerce sobre ti el hecho de ser capaz de controlar tus emociones, a dejar de sentir, a la seguridad que te inunda. Te haces adicto al éxito, a la disciplina, a la satisfacción, a la perfección, a los límites, a la delgadez.


En segundo lugar, implica una adicción química. Tu organismo se hace adicto al efecto químico que provoca en el cerebro el no comer.


Tal vez, aunque hubiera sabido todo esto al principio hubiese seguido el mismo camino. Nunca crees que vaya a pasarte a ti. Te dices que eso no va a suceder. Que no se te escapará de las manos. Que podrás controlarlo. Por eso los trastornos de la alimentación tienen un riesgo tan grande, porque, en esencia, estos trastornos se caracterizan por ser una herramienta de control. Cuando te das cuenta es tarde.


Es como fumar. Es una adicción. Fumar un pitillo no quiere decir que vayas a convertirte en fumador. No quiere decir que vayas a volverte adicto a la nicotina. Pero si pruebas un pitillo tienes muchas más probabilidades de hacerlo que el que nunca lo probó. Detrás de un cigarro siempre viene otro y no probarlo asegura eliminar todo riesgo de caer en la adicción.


[…] he aprendido que si tienes la necesidad de hacerlo (hacerte daño físico), que si lo has hecho en alguna ocasión, es porque algo falla. Porque hay algo en ti que no está bien. Pregúntate por qué lo haces e intenta solucionar el verdadero problema. Prevenir es mejor que curar. Pon la solución antes de que sea tarde. Por mucho que te cueste ahora buscar una solución, te aseguro que no tiene ni punto de comparación con lo que cuesta solucionarlo cuando es demasiado tarde. Pide ayuda. No tengas miedo. Cuanto más tiempo pasa más difícil resulta pedir ayuda.


Lo más importante que he aprendido es que cuando dejas de comer, cuando te provocas el vómito, cuando te haces daño físico, te drogas, te emborrachas… hay una verdadera razón más allá del hecho en sí por la cual lo haces: ahogar las emociones, matar lo que sientes por dentro. Y cuando esto sucede es porque no somos capaces de controlar lo que sentimos, porque no sabemos enfrentarnos a nuestras emociones. Y me he dado cuenta, después de muchos años de sufrimiento, de que el verdadero problema es que no somos lo suficientemente maduros para enfrentarnos a nuestras emociones de un modo saludable.


De modo que este es el mejor consejo que te puedo dar: madura. Madura antes de tiempo si hace falta y busca un modo más saludable de enfrentarte a tus emociones. Busca un modo de enfrentarte a la vida que no te haga daño, busca un modo de vivir que te permita ser realmente feliz.


Sé que es difícil hacer caso a alguien que te dice no hagas esto o lo otro porque siempre nos gusta meter la pata a nosotros mismos para saber que no debías hacerlo. El problema de esto es que cuando te des cuenta de que no debiste entrar ya no habrá puerta para salir.


[…] Sé que todo lo que te cuento sonará como las miles de cosas que te dirán tus padres. Los padres siempre nos dicen lo que debemos hacer y lo que no y nunca les escuchamos, de modo que no sé si te servirá para mucho. Lo que sí es cierto es que cuando yo empecé a adelgazar no sabía nada de esto. No sabía qué era la anorexia ni la bulimia, no sabía que estaba arruinando mi vida. Ojalá alguien me hubiese dicho todo esto entonces. Ojalá hubiese sabido entonces que estaba arruinando mi vida. Ojalá hubiese sabido entonces cuánto iba a arrepentirme de esto. Ojalá alguien me hubiese prevenido de toda esta mierda. Cuando te das cuenta es tarde. Sé que he escrito esta frase varias veces pero, créeme, tarde o temprano te darás cuenta y puede que entonces sea tarde.”

ANA


8 comentarios:

PRINCESA IMPERFECTA dijo...

Hola, creo que nunca te habia escritò algo, pero ahorita que lei ls entrada me senti tan identificada, porque se que en mi caso ya no es por mi fisico, ya que todo mundo me dice que parezco enferma y sin embargo no puedo comer = que antes... Bueno creo que todas tenemos nuestro propios traumas mentales y porque estamos haciendo esto.
Besos

Annys Sophia dijo...

Hola...me identifico mucho contigo porque muchas de las cosas que dices y los sentimientos q expresas en algun momento lo siento tambien...Yo tuve la oportunidad de poder recibir ayuda porque se las pedi a mis papas, cuando yo decidi adelgazar unos kilos tenia 14 y solo queria eso unos kilos pero nunca pense q al pasar de los dias se volviera una obsesion, le tenia miedo a la comida pero gracias a DIos pude "salir del fondo" aunque creo q esto nunca se borra de la memoria por mas q quieras volver a ser normal...Me alegra q hayas escrito...Cuidate...

Annys Sophia dijo...

Hola de nuevo...solo queria dejarte el la direccion de my blog... lapequenaburbujadeannye.blogspot.com...Bye

Anónimo dijo...

Hola Ana, me llamo Elena, me topé con tu blog, con tu historia, que la siento también un poco mía porque me identifico en muchos de tus sentimientos, de tus pensamientos…

Tengo 20 años y sin ganas de vivir ni uno más. Aún recuerdo aquella niña que yo era, alegre…feliz…, sin ninguna preocupación o temor frente a la vida. Luego, todo era perfecto, con mis amigas…con mis principios…mis estudios… Siempre he sido una chica responsable, de buenas notas, con muchos sueños y metas por alcanzar, pero mi madre siempre fue demasiado exigente conmigo, ella siempre quería mas, y no valoraba lo que tenia, mi relación con ella es… ¿desfavorable? por no decir inaguantable. Siento que la he decepcionado, que no he cumplido sus expectativas como hija, es más, me lo ha llegado a decir, y eso me duele mucho.

Ahora estoy enferma, y no quiere aceptarlo, no lo entiende, no es capaz de asimilarlo y la odio por eso, odio a mi madre más que a mí (que ya es decir), por no saber lo que me pasaba a tiempo, por no proporcionarme la ayuda que necesito de la mejor forma, por mil cosas que me duelen...siento la necesidad de que esté a mi lado, echo de menos a mi madre (sí, quién lo diría) pero estoy sola.

Estoy sola Ana, y no puedo mas, día tras día… ayuno, atracón, culpabilidad, fatiga, soledad y vomito y todo sufriendo en silencio.

Meses vomitando, meses sintiéndome culpable con todo lo que como, aunque tenga menos de diez calorías porque me da miedo, meses obsesionada con mi físico, con mi cuerpo, meses ansiando una perfección que jamás llegaba y que jamás he conseguido. Es como una droga…dependo de los atracones para aliviar el hambre o la ansiedad. Me escondo, tanto para comer, como para echarlo. No bastarían líneas para explicar las mil y una cosas que hecho por comer a escondidas…la fortuna que he gastado en comida, con el mismo fin.

…esta es mi triste vida… y tengo que cambiar todo esto. Hoy estoy triste, he vomitado... y sin embargo sé que mañana es otro día y quiero comenzar de nuevo. No es una promesa, son mis ganas de vivir aunque hoy me sienta una muerta que sigue en pie.

Se que sólo pretendes crear un espacio donde poder hablar, donde poder desahogarte, donde poder hacer frente a esos sentimientos y emociones que nos matan a todas y que no es un lugar de apoyo, pero yo también necesitaba desahogarme.

elena_leni_87@hotmail.com

Anónimo dijo...

Hola! es un poco dificil para mi escribir aqui, tal vez por la negación....cuando me enteré de mi trastorno alimenticio pense que el doctor estaba loco porque yo no me veo ni me siento gorda, pero sucede que me guardo todo y de alguna manera mi cuerpo esta reaccionando a eso....soy muy infeliz y me duele confesarlo aqui, en una pagina de alguien que ni siquiera me conoce, pero tal vez mañana me sienta mas tranquila. Tengo miedo porque cada dia es mas dificil, estoy pasando por una etapa de ansiedad terrible y ya no quiero seguir, cada dia es peor que el anterior!!! :(

perdón por usar tu espacio como mi medio para desahogarme pero es que ya no puedo aguantarmelo mas!

dani*

Veronika dijo...

Cuanto por escribir, pero mis ideas no se acomodan,Jamas eh contado mi historia pues siempre eh creido ke no importa... pero tengo una historia, aunke mas que historia sea kizas una tonteria... tengo 18 años y la vida me esta tan indiferente... tenía 13 años cuando descubri ke mi amiga era anorexica, la señale... 3 años despues io estaria pesando casi 80 kg. fui señalada humillada ente muchas otras cosas, me alegre de tener amigos pues familia tengo pero para nada se hacerca ah un hogar, eh crecido sola y veo al dia alrededor de 30 min a mi familia, cupli los 17 y pesaba entonces casi 90 kg, estaba realmente mal... como kisiera haber tenido con kien hablar, deje de comer, vomitaba etc ahora peso 60 kg me di cuenta, ke ese control, ke esa aguja en la bascula era algo ke podia controlar, que no estaba solo, tenia mi bascula y mi cama y me doy cuenta ke no e logrado nada, ese vacio sigue en mi... a diferencia ke ahora vivo encerrada en una constante desesperacion, frustracion, ahora estoy del otro lado del espejo, desearia jamas haber pensado en esto, pues apesar de todo antes era un pokito mas feliz, ahora paso las horas encerrada en un cuarto ke para mi es mi burbuja... porke nos aferramos a esto...porke apesar de no soportarlo, no eh podido dejarlo... porke? porke siento esta soledad? porke siento estas ganas de cerrar los ojos y no abrirlos mas??, porke no kiero ver la luz, porke? porke ke apesar de ke mis amigos tokan la puerta no eh podido salir??porke a pesar de amar a mi familia... no eh podido decircelo??... Eh caido, eh muerto en vida...soy esclava de algo ke aun no termino de conocer... mi unika compañia es un estereo ke jamas deja de tocar musica y un ordenador ke me sirve de diario... una jarra de agua ke jamas se termina... Dime Ana si el dolor abre una puerta, una ventana, si es capaz de despertar un corazon, porke entonces espero el mio este por despertarse pues ahora siento dolor...YA NO KIERO PERDER O GANAR, SOLO KIERO RECUPERAR MI FE!!!
atte. Veronika
p.d. Una vez mas gracias por deleitarnos con un escrito solo digno de ti!!! Dios te bendiga...
fulanita_secreta@hotmail.com

Anónimo dijo...

Hola, soy Elsa.
Primero de todo queria agradecerte que hayas perdido tu tiempo en escribir todo esto, me ha gustado mucho la manera en como te expresas...
También quería decirte de que si me has enviado algun e-mail, no me ha llegado. :S
Te repito la dirección, por si acaso.
elsa1992@hotmail.com,
Besitos, Elsa.

Anónimo dijo...

me he topado con tu block ana... y este escrito me llega muy a fondo... llevo un tiempo comiendo nada o muy poco.. yo era feliz.. era buena en todo lo que me proponia.. se podria decir que era la niña modelo.. entre a la universidad.. para cumplir un sueño... pero aunuqe yo no estaba ni gorda.. pero tampoco esbelta.. me sentia mal a observar que me discriminaban... me enamore perdidamente de mi mejor amigo en la u.. creo que tambien en algun minuto el se enamoro de mi.. pero no se como llego un dia decirme que el que fuera maravillosa por dentro no tapaba el fisico.. el estaba acostumbrado a tener chicas lindas y populares a su lado.. nosotros tenemos una relacion.. llevamos 8 meses.. pero desde que me dijo eso.. pense ilusamente que dejando de comer y bajando de peso..el me volveria a querer a mirar como cuando recien comenzamos. pense que las miradas de mis compañeras desaparecerian.. todo mejoraria.. pero a pesar de todo lo que hice nada cambio.. ahora si no como no es por mi fisico.. sino por que tengo ganas de morir.. estoy llena de miedos.. inseguridades.. mi chico me engaña.. me entere hace poco.. tengo miedo de poder cumplir mis deberes.. perdi mi autoestima. si es que la tuve.. lo perdi todo.. ahora solo me queda esto obsecion de querer bajar de peso.. y mi mente no deja de decir que la comida es mala...