Las drogas enganchan


06 JUNIO 2008


Temía este momento, y con razón. El momento en que llegasen los exámenes. La ansiedad, el estrés, el agobio, la falta de concentración, la posibilidad de fracaso, una vez más.


Pero al mismo tiempo ansiaba que llegase este momento por una sola razón, era la excusa perfecta para pasar el día entero en la biblioteca sin tener que pasar por casa a medio día.


Necesitaba volver a sentir que podía mantener el control, que era capaz de controlar lo que entraba a mi cuerpo, que era capaz de decidir lo que ingería y lo que no. Necesitaba sentir que todo a mi alrededor tenía un orden perfecto y estructurado, cada cosa en su lugar, en su sitio, el sitio del que se habían movido en los últimos meses. Un desorden que me había nublado, que me impedía razonar, que me impedía ver las cosas con claridad, que me impedía sentirme a gusto en mi piel. Necesitaba recuperar ese orden y sabía que tan sólo sería capaz de conseguirlo si lograba colocar cada cosa nuevamente en su lugar.


Sabía de sobra que hasta que no consiguiera ese orden que había perdido en mi vida, sería incapaz de sentarme delante de un libro y concentrarme en el incomprensible sistema macroeconómico, sería incapaz de desviar la atención de la comida, las calorías o el peso para centrarme únicamente en la que debía ser mi prioridad, los exámenes finales.


Y conseguí hacerlo. Me impuse una rutina bastante estricta que consistía en acudir a diario a la biblioteca y estudiar durante horas, mañana y tarde. Nada de estudiar en casa, con la tentación constante del frigorífico a unos pocos pasos al fondo del pasillo que lograba recorrer en pocos segundos en esos momentos incontrolables de ansiedad. No quería nada de eso, ahora no.


Volví a mi rutina de la tostada de pan de molde integral cortada en 5 tiras. Después de meses de esfuerzo para deshacerme de aquel riguroso ritual diario, después del angustioso esfuerzo para conseguir comerme la tostada cubierta con una fina película de mermelada, finalmente volví a recuperar mi ritual con el solo objetivo de colocar cada cosa en su lugar como una parte más del puzzle.


Lo bueno de todo esto es que he evitado las tentaciones, los atracones e incluso evadirme del tema COMIDA. Lo malo es que en cierto modo la otra razón por la que decidí imponerme esta rutina era porque sabía que era el único modo en que conseguiría perder algo de peso, quizá alguno de los kilos que había ganado en los últimos meses y que me estaban angustiando sobremanera.


Durante la primera semana de rutina de estudio, no comí casi ningún día. Me compraba una manzana únicamente y me alimentaba a base de la manzana y el agua hasta la hora de la cena en que llegaba a casa. La segunda semana comí en un par de ocasiones porque tenía compañía y no podía escaquearme. ¿Qué podía hacer? Pero me sentía bien que era lo importante. Me sentía llena de fuerza, viva, recuperé todas aquellas sensaciones que tanto añoraba y, en el fondo, sé que he cometido un gran error porque he vuelto a probar la droga y ahora siento que quiero más.


La primera semana fue una sensación de euforia y de éxtasis pero, lo cierto, es que la segunda semana empecé a notar los efectos del ayuno. Cuando no comes no puedes concentrarte, no puedes estudiar, no puedes pensar, te cuesta el doble y por mucho que te esfuerzas no rindes.


Algunos días iba al súper y paseaba lentamente por los pasillos observando detenidamente qué estaría dispuesta a comer. Puede resultar muy fácil para cualquiera, no para mí. Pasaba una y otra vez por el mismo pasillo, cogía un producto, lo miraba, lo leía, lo volvía a dejar y así durante varias veces. No había nada que me convenciera. Un día decidí que tenía que comer algo, que debía comer algo. Sé que puede parecer absurdo pero para mí es algo positivo el hecho de comprarme algo, cualquier cosa para comer sola, por nimia que sea, teniendo la oportunidad de no hacerlo porque es algo que antes nunca hubiera hecho. Después de mirar y pensar largo y tendido, decidí comprar unos biscotes de pan muy finos junto a mi manzana. Ésa fue mi comida.


El martes día 03 tenía cita con la dietista. Tenía que llevar un menú semanal elaborado por mí en el hipotético caso de que estuviese sola y pudiese comer lo que quisiese. Al principio pensé que sería fácil. En realidad eso es lo que siempre he querido, comer sola, que nadie me diga lo que tengo que comer o lo que no, no dar explicaciones, no comer por obligación ni comer algo que no me apetezca.


Pero lo cierto es que no resultó nada fácil. ¿Qué haría si estuviese sola? ¿Comería? ¿No comería? En un primer momento pensé que se trataba de ser sincero y que si de verdad pensaba que si al estar sola me saltaría las comidas, debía ponerlo. Pero siendo realista, ¿cuánto tiempo podría mantener esa situación? ¡¡No quiero morirme joder!! Lo que debía hacer era elaborar un menú realista, que me impusiera algunos retos pero que al mismo tiempo me hiciera sentir bien al saber que podía cumplirlo sin estar engordando. Elaboré un menú sencillo a base de verduras, patatas, arroz, pasta, ensaladas y frutas. Todo muy ligero, fresco, cocido, al horno o la plancha, sin aderezos, sin acompañamientos y con un solo plato.


Cuando llegué a la consulta la dietista me dijo la realidad :“bueno… ¿y dónde están las proteínas?” ¿Las proteínas? Nunca he reparado en eso. Decidí fijarme en las calorías y punto. Sabía que las grasas engordaban más así que las taché casi por completo pero nunca me fijé en si comía hidratos o proteínas. Todos mis alimentos habituales son del grupo de los hidratos y apenas como proteínas. Apenas como carne, excepto por obligación y la única que tolero de buena gana es el pollo. Como pescado… a veces, pero resulta más laborioso de cocinar que una ensalada y al final siempre tiendo a lo mismo, es más rápido, más ligero, menos calórico… Los que no disfrutamos de la comida no disfrutamos cocinando y tener que perder el tiempo en la cocina es bastante desagradable de modo que intentas ir a lo más rápido y sencillo.


Taché la carne por una absurda razón, siempre la asocié con salsas, aceite, grasas… y pensé que engordaba más. Soy consciente de las pocas calorías que tiene un filete de pollo a la plancha y sin embargo… no me resulta fácil, ¿por qué? Simplemente porque me he empeñado en tachar la carne de mi dieta. Poco a poco me he ido convenciendo de ideas pro-vegetarianas y sufro al pensar en el grandísimo mercado que se mueve alrededor de la carne y el comercio con los animales, además del trato que se les da, con lo que mi consumo de carne ha ido disminuyendo.


“¿Qué pasa con los huevos?” No había incluido huevo ni un solo día. No lo sé… supongo que también lo he tachado. Eso no quiere decir que no lo coma cuando no me queda más remedio, pero si por mi fuera supongo que no lo comería. Sin embargo, hay otros alimentos que sí he dejado de comer voluntariamente y no puede imaginarme si quiera comiéndolos, mantequilla, aceite, mayonesa, chorizo, cordero, salchichas, hamburguesas, chocolate, helado, donuts, tartas o pasteles, por ejemplo.


“¿Y las legumbres?” Tampoco había legumbres en mi menú. Supongo que tengo asociadas las legumbres a los guisos con carnes y grasa y tengo la sensación de que engordan más. No lo sé.


La dietista me habló de la importancia de las proteínas y, además, me comentó que éstas tienen un efecto saciante del que carecen los hidratos; esto supone que después de comer carne, pescado o frutos secos, por ejemplo, el estómago se sentirá satisfecho y no te pedirá comer al cabo de una hora. A diferencia de los hidratos cuya digestión es más corta y en seguida vuelve la sensación de hambre y las ganas de comer.


Le hablé a mi dietista de los ayunos durante el período de exámenes. Entendía que el estrés y la ansiedad de este momento alterasen de nuevo mi comportamiento ante la alimentación pero me dijo que procurase comer algo, aunque fueran unos frutos secos, un yogur, una pieza de fruta o un café. Que hiciese paradas durante el estudio para tomar algo y despejarme porque sino no rendiría suficiente. Me dijo que intentara no pasar demasiados períodos en ayunas.


Ya lo sabía pero la dietista corroboró mi idea. Mi problema real, el problema de raíz, es la relación que tengo con cada uno de los alimentos. Tengo alimentos prohibidos sin ningún motivo. Me he convencido de que no puedo tomarlos por alguna razón y me alimento simplemente a base de arroz, verdura, pasta o fruta. Es una relación muy difícil de entender porque no viene de unos años para acá sino de mucho antes. Viene prácticamente desde hace 23 años. Con cada alimento, con cada comida, existe una historia, una relación de muchos que se ha ido reforzando o distorsionando. Nunca comí bien desde que recuerdo. Incluso antes de recordar mi madre me cuenta las dificultades para hacerme comer. Ya desde muy pequeña fui forjando una relación especial y macabra, en cierto modo, con la alimentación.


Lo he pasado mal con la comida desde que recuerdo y el problema profundo es que desde que era muy pequeña siempre me aferré a la comida y la equiparé a mis emociones. Desde hace más 23 años he vivido con la certeza de que existía una conexión casi perfecta entre comida y sentimientos. Ahora me resulta casi imposible dividir ese tándem.


Me pesó. Quería que lo hiciese. Tenía miedo pero al mismo tiempo deseaba saber cuánto pesaba. Sabía que apenas había perdido peso, tal vez algunos gramos, y aunque estaba segura de que lo que vería no me agradaría necesitaba comprobar que no había engordado. 47,400. Perdí alrededor de 600 gramos. “Sólo 600 gramos, maldita sea” pensé, aunque lo cierto es que en el fondo estaba contenta de haber bajado de nuevo de los 48. Tenía miedo de quedarme anclada en esa cifra.


Salí de la consulta algo conmocionada. Me sentía extraña. No sé muy bien por qué. Durante la casi una hora de autobús que tardé en llegar a la biblioteca pude pensar acerca de la sesión. Lo de las proteínas me había inquietado. Tenía que incluir proteínas en mi dieta, muy bien, además tenían efecto saciente, aún mejor, pero… ¿qué podía comer? No se me ocurría nada. Pescado; claro, el pescado me gusta pero sé que a la hora de la verdad no me cocino un pescado. Carne; vale, todos sabemos que puedo esforzarme un día y comer pollo a la plancha pero ¿es suficiente? Frutos secos; a veces como nueces, dicen que son buenas para el corazón pero sé que engordan mucho e intento evitarlo. Huevos; no, seguro que no. No es fácil para mí. Al final siempre como lo mismo. Al final siempre es todo igual, la maldita y la ansiada rutina. Mi droga.


Llegué a la biblioteca, comencé mi sesión de estudio y después de algo más de una hora comencé a notar cómo no lograba concentrarme, cómo me dolía la cabeza y mi estómago empezaba a hacer ruidos. Justo esas sensaciones que te hacen sentir tan bien pero que a la vez te hacen sentir tan mal y que aborreces cuando tienes que estudiar. Comencé a sentirme así justo después de haber ido a la consulta esa misma mañana y decidí ir a comprar algo. Compré una bolsita de 85gr de nueces que comí lentamente mientras estudiaba y de lo que me arrepentí enormemente porque me sentaron fatal. Aquella tarde aborrecí a la dietista por haber comprado aquellas nueces.


Esa misma noche al llegar a casa mi madre me preguntó que tal había ido la sesión con la dietista. Le estuve contando un poco todo lo que me había dicho pero la conversación se torció. Mi madre empezó a decirme que no como nada de lo que ellos preparan, que siempre ando con mis comidas especiales y que no me esfuerzo en absoluto. Aquellas palabras me llegaron al alma y las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. No quise escuchar ni una palabra más y me refugié en mi habitación, me acurruqué sobre la cama como un bebé y lloré. Mi madre vino pasados unos minutos para hablar tranquilamente y preguntarme qué me pasaba. Ella no entiende el esfuerzo que hago. No es capaz de comprender que cuando yo como 1 biscote de pan en vez de un pedazo de pan blanco no es por capricho, es un esfuerzo por comer pan, es un logro. Ella solo lo ve como otra de mis cosas raras para no comer pan. Hace algunos meses que logré incluir los biscotes de pan integral en mi dieta diaria a sabiendas de que no conseguiría comer ese pan blanco lleno de miga pero para mi madre eso no significa nada.


Le expliqué a mi madre lo difícil que me resultaba comer, aunque ella no lo viese. Le confesé a mi madre, para que lograra entender, lo mucho que añoraba los ayunos, la angustia que me producía tener que sentarme delante de la mesa cada día a comer y le expliqué que era mucho más angustioso si tenía que comer alguna de esas comidas que no me gustaba comer (un filete de cerdo, un guiso o un huevo frito). Le dije a mi madre con las lágrimas en los ojos que no quería comer y que, aún así, lo estaba haciendo pero que ellos no lo apreciaban. Le repetí varias veces cuánto añoraba hacer mis ayunos hasta que mi madre acertó a preguntar “¿la razón por la que te vas a la biblioteca todo el día es para no comer?” Le dije que no. Podría haberle dicho que sí y no le hubiese mentido aunque la razón principal es el estudio.


Ayer jueves, día 5, tenía mi segundo examen. Eran a las 15:45 y le dije a mi madre que no iría a casa a comer porque quería estar pronto en la facultad. Estuve toda la mañana en la biblioteca repasando y a las 2 cogí mi bicicleta y me fui a la facultad. Decidí que tenía que comer algo. Primero pensé que comer tan sólo una manzana pero luego pensé que quizás no rendiría suficiente y quería aprobar por encima de todo, así que decidí que debía comer algo. Fui al supermercado y volví a recorrer todos los pasillos uno a uno fijándome en cada producto, en cuáles podría comerlos sin necesidad de preparación y cuáles estaría dispuesta a comer. Pensé en comprar unos frutos secos pero luego decidí que engordaban mucho y que eso no era una comida. Me detuve en la zona de comida preparada y me fijé en los sándwiches. ¿Por qué tienen que ponerles mayonesa a todos los sándwiches? No lo entiendo. Leí detenidamente los ingredientes de cada uno de ellos. Por un momento pensé que no estaba dispuesta a comer un sándwich con mayonesa pero ¿qué podía comer sino? De haber tenido información calórica habría elegido basándome en ella pero como no la tenía, para variar, elegí el sándwich que tenía el menor porcentaje de mayonesa. Me lo pensé varias veces. Mis niveles de ansiedad comenzaron a aumentar con solo pensar que iba a comerme aquel sándwich. Cogí una manzana, pagué y salí de allí antes de cambiar de opinión.


Me daba vergüenza que me vieran comer en la facultad, en realidad, siempre me ha dado vergüenza comer en público, sé que es absurdo porque todos comemos pero, en cierto modo, me da la impresión de que te hace parecer más débil y vulnerable, ¿qué pasa que no puedes aguantar sin comer nada hasta llegas a casa? Menuda tontería. Comencé a comerme el sándwich por la calle, mientras caminaba. Abrí el plástico del envase, después de volver a pensarlo de nuevo, y desmenucé el primer pedacito de una de las dos mitades con los dedos pulgar e índice de mi mano derecha. Me resultó muy difícil. El primer bocado fue el peor. Me resultó difícil retirar el plástico, me resultó difícil desmenuzar el sándwich y me resultó más difícil aún llevármelo a la boca. Mis gafas de sol ocultaban las lágrimas a punto de salir de mis ojos. Mi nivel de ansiedad se había duplicado por momentos. Sentí deseos de tirar el maldito sándwich pero me había propuesto comerlo y así lo haría. Fui desmenuzando poco a poco y masticando lentamente, ni siquiera recuerdo el sabor porque no reparé en ello; solo recuerdo pensar cuánto me quedaba aún, las ganas de llorar, la ansiedad, la angustia, la vergüenza. Cuando llegué a la facultad aún me quedaba más de la mitad de la primera parte, escondí el sándwich y entré en el aula donde dentro de una hora comenzaría el examen. Elegí un sitio y, como aún no había casi nadie, volví a sacar el sándwich que comí lentamente mientras leía una revista. Sólo me comí una de las mitades que complementé con mi habitual manzana. Tuve ganas de llorar en varias ocasiones pero conseguí evitarlo. No sabía si había hecho bien o no al comer aquel sándwich antes del examen porque había aumentado mi ansiedad, me había desconcentrado y angustiado sobremanera. Por otra parte sabía que era un pequeñísimo paso hacia delante después de los grandísimos pasos atrás de las últimas semanas.


Después de volver a probar la droga y darme cuenta, de nuevo, del por qué de la adicción.


ANA

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Ana, mi nombre es +++++, soy chilena y ayer sentada frente a mi ordenador me encontré con tu blog, adivina porque link "quiero ser anoréxica". Bueno, me obsesione leyendo, ley todo tu blog durante la noche, habían tantas cosas en las que me sentí tan representada claro que en otras no tanto, más que nada vi reflejados en la pantalla tantos sentimientos que yo no me he atrevido a hacer palabras, me resulto tan extraño además que una persona de tan lejos pudiese llegar a sentir algo tan similar a mi. Te quiero contar mi historia no porque crea que te puede interesar, sino simplemente porque se la quiero contar a alguien y no se a quien, pues no quiero que me juzguen, no quiero comentarios, no quiero nada... como veras no estoy pasando por un buen momento; el otro motivo es que no te conozco y a la vez no puedo creer que a través de tu historia sienta que algo, aunque pequeño, nos una, y confió en que mi historia no llegara a ser conocida por mi entorno porque me da mucha vergüenza. Mucha razón tenias al decir que la anorexia está envuelta de secretos, pero deja que te cuente que todo lo que envuelve a la comida y a la forma enfermiza con que algunos nos relacionamos con ella, es un gran secreto y por primera vez me atrevo a revelar el mío. Creo que si no lo saco me voy a podrir por dentro. Y quizá hoy es el principio de la solución que estoy buscando.
Como contar esta historia? en la actualidad tengo 25 años recién cumplidos, soy del signo acuario (ja ja ja), vivo en la ciudad +++++++ egrese de la carrera de ++++++++el año pasado y actualmente+++++++++++ de+++++, espero con todo mi corazón estar lista para fin de año, pero igual que todo en mi vida me está costando más de lo que esperaba. Como dato anexo te puedo contar la procesión que ha sido esta carrera en mi vida, luego de ser una niña perfecta en los estudios, destacada en todas las formas, me atrase 2 años y debo decir que he conocido el fracaso en la piel, el terror en las venas al presentarme a los exámenes, al empezar la carrera deje todo lo que me gustaba, el teatro, la pintura, la lectura por placer y me convertí en una estudiante de derecho sin inspiración. Pero tenía a mi familia, a mis tíos, a mi mama, a mis amigos y amigas… me estaba sacrificando por mi proyecto de vida… bueno eso da para otro tema.
Comienzo con una pequeña anécdota, hoy una de mis mejores amigas partió de viaje a +++++ para luego ir a ++++, bueno, yo, le dije que estaba enferma para no asistir a su despedida, pues no quiero ver a nadie ni que nadie me vea. Por muy amiga, ella no conoce los dolores que envuelven mi alma. ¿Te estoy dando la lata ósea aburriendo?.
Mira, yo de pequeña era particularmente linda, y si no lo era yo así me sentía, cuando llego la avasalladora pubertad yo aun era una niña, pero de todas formas mi cuerpo cambio y no le pidió permiso a nadie, di un gran estirón, me crecieron los pechos y de ahí en adelante empecé a odiar mi cuerpo, siempre fui de contextura media flaca pero no gorda. Hasta ahí no tenía problemas con la comida, siempre fui demasiado buena para las golosinas y no subía de peso, no era un problema. En ese momento exacto de los 12 años comencé a engordar, pero realmente no mucho simplemente era más ancha, de todas maneras añoraba un cuerpo delgado, sufría mucho al mirarme al espejo, de ahí en adelante la comida o mejor dicho las golosinas se transformaron en tema. Siempre lograba bajar los kilos de más en los veranos, a veces mucho y otras al menos para pasarlos en forma digna, por lo general bordeaba los 58 kilos con 1, 64 de estatura. Al entrar a los 18 años a la universidad, algo me paso, me empecé a sentir particularmente mal, desagradada con mi cuerpo, miraba a mis compañeras, sufría mucho, no me sentía atractiva, aun era muy niña pero mi cuerpo y mi edad no opinaban lo mismo, sentía tantas cosas, envidiaba a mi prima por lo flaca que era, yo me escudaba y escondía en mi inteligencia.... pero seguí así, subiendo, bajando subiendo. Los tres primeros años de universidad me lo pase tratando de bajar, acudiendo a la nutricionista, lo máximo que llegue a pesar fue 68 kilos, y lo mínimo eran 60, al principio le pedí que me hiciera una dieta pero que no me diera pastillas les tenía mucho miedo, al pasar el tiempo se las pedí y me las dio, honestamente no me funcionaba pues comía y comía y luego tomaba pastillas así bajaba un poco, llegaba el verano y bajaba mas, al subir otra vez mi mamá me llevaba al médico y me hacían mil exámenes, ella no entendía porque subía pues yo le juraba que no comía nada lo cual no era verdad.
Recuerdo un día de invierno, era junio, yo debo haber estado pesando unos 64 kilos y un chico lindo que a mí me gustaba mucho me pidió que fuera su novia, yo feliz acepte, no podía sentir más alegría, pero a pesar de ser linda me sentía tan insegura… un día él se encontraba viendo unas fotos con una amiga muy cruel que tenía en ese entonces, el me confundió con una niña de la foto y mi amiga le dijo “si claro…pero con 15 kilos más”, cuando escuche aquello me dolio tanto, me vine inmediatamente a mi casa, no me despedí de nadie, falte a clases, recuerdo perfecto al regresar muy avergonzada y con el autoestima en el suelo y con una vergüenza de ver a mi chico otra vez, estar sentada almorzando con mi abuela, obvio no quería comer, y le comencé a contar entre lagrimas lo que había sucedido, que vergüenza tenia de ser como era. Finalmente terminamos el noviazgo. Ese año 2004 lo termine muy mal, me sentía muy mal, por mi cuerpo, por el quiebre, la soledad me invadía.
Pero llego aquel momento, después de un viaje a Viña del Mar en las vacaciones de verano en febrero del 2005, viaje que hice con mis primas, todas estupendas, incluso mi tía mil años mayor que yo, sucedió, ese clic que me llego de repente. Al regresar a Talca me sentía especialmente gorda... creo que en ese viaje no me sentí bien y recuerdo episodios desagradables que jamás le he mencionado a nadie. Mientras todos salían yo me quedaba en el departamento y comía chocolates como desaforada luego, a veces, los escupía para no subir de peso, tomaba laxantes y pastillas, a la hora de comida no comía casi nada... y yo subía y subía, nadie se explicaba porque.... la respuesta era simple... comía chocolates escondida y cuanto envidiaba a mis primas solo Dios lo sabe. Nunca he vomitado, lo intente en una ocasión pero me dio tanto asco que no lo volví a hacer, además me hubiesen descubierto y ese si hubiese sido un problema. Y mi tía siempre repitiendo lo regia que era ella y sus niñas, pase años evitando ir a su casa. NUNCA MAS ME QUERIA SENTIR FEA GORDA CULPABLE… QUERIA FINALMENTE SER FELIZ. Tenía todo, era inteligente, buena hija, lo pasaba muy bien con mi tío, viajaba, tenía buenas y lindas amigas, era muy alegre… solo faltaba eso… la delgadez. (aunque de verdad solo he querido aceptarme, y jamás lo he logrado).
Esta es una historia distinta a la tuya, pero parecida en los sentimientos que envuelven todos estos dolores en algunas cosas… yo solo quería ser feliz, aceptada, linda, popular, y que ese sentimiento de inferioridad desapareciera pues sabía lo buena que era y quería que si el resto no lo sabía al menos lo viese.
Ese mes de febrero en cuanto llegue de las vacaciones me compre una bascula, saboreé el ultimo chocolate y comencé la dieta. Me pesaba todos los días y celebraba mis logros. Súper sana era mi dieta, como había ido tanto a la medico nutricionista ya la conocía, pero esta vez la seguí religiosamente, 5 comidas al día, sumaba cada caloría que entraba a mi cuerpo, 2 litros de agua como mínimo y nada de locomoción metro bus, siempre a pie y cada 10 días me premiaba con un chocolate sin azúcar pequeño… yo quería ser solo delgada, no un palo flaco, sabía que jamás lo lograría. Viví así ese año, me costaba a veces pero lo logre perfecto, durante ese año baje a 54 kilos y sanamente, me sentía linda, me empecé a comprar ropa linda, me iba mejor con los chicos, salía a bailar (cosa que jamás hacia antes porque nadie me sacaba a bailar). Como me enorgullecía ese control, que bien me sentía, como me gustaba que todos dijesen lo flaca que estaba, lo linda que era, mantuve ese control hasta el año pasado.
En febrero de 2007 mi mama enfermo gravemente, estuvo meses en la unidad de cuidados intensivos de la clínica, sufrí tanto, me sentí tan sola, desamparada, angustiada, enojada, envidiosa, que me escondí en los chocolates, en esa satisfacción de lo dulce, de lo infantil, los comía hasta enfermar y aun así seguía… ya no lo disfrutaba, solo lo hacía y tenia perfecta claridad de que me hacía daño pero se transformo en un vicio, todo empeoro en agosto y septiembre, en noviembre logre tener el control otra vez, pero no tanto, baje mucho otra vez pero no tanto como antes, llegue a los 57 kilos pero ahora desde abril todo va mal.
Como, como, y como, me prometo que parare mañana y mañana no llega, me siento absolutamente infeliz y defraudada de mi, llevo 2 meses así y no puedo parar, es tan vergonzoso admitir que me he gastado hasta $10000 (unos 14 euros) solo en chocolates en 2 días y que me los como escondida en mi pieza. Me odio.
Hoy mi situación es la siguiente, estoy desorientada y aun no descubro porque lo hago, está afectando mis estudios, no tener el control y la determinación me mata. Me odio, odio mi cuerpo… he pensado tantas veces en la muerte… quiero descansar ya no quiero estar preocupada, tengo miedo de mi.
Estoy todo el día en casa, no quiero salir, no quiero que nadie me vea, no me saco el buzo, me da miedo enfrentarme a mi ropa, me niego a comprar cosas más grandes, la miro, es tan linda y a mi ya no me queda, me auto castigo con el buzo porque lo detesto es como la marca de mi debilidad, de lo animalesco que hay en mí, del descontrol. A mis amigos les miento, les digo que he salido de la cuidad, que estoy de viaje para no verlos, que tengo gripe… lo que se me ocurra. Necesito recuperarme necesito volver a ser yo, lo necesito o creo que moriré.
Es tanta la angustia que siento que creo que nadie me puede entender. Hoy estoy en problemas y no lo puedo arreglar.
Mi mama trabaja en otra ciudad, su distancia siempre es dura, le prometí que en 6 semanas bajaría de peso han pasado 3 y solo he subido no quiero que me vea así,,, ella sabe lo invalidante que es la gordura para mi, por eso se enoja cuando subo, ella me ha apoyado tanto que yo creo que está cansada. Yo soy muy alegre pero hoy mi alegría desapareció, se fue a mi enorme y asqueroso estomago. Siento tan imposible volver a tener el control, a mi me da asco la gente que come sin control y yo no le quiero dar asco a nadie… yo solo quiero ser feliz.
En mi desesperación pensé en la anorexia como solución, leí tu blog y vi que no lo es. Pero dime que todo puede ser y que puedo volver al control.
Estoy tan decepcionada y asqueada de mí.
Había prometido que ayer empezaba, todo anduvo bien, me acosté con la sensación de misión cumplida, hoy todo mal, me di mil vueltas antes de caer en el pecado, en lo prohibido, el pecado me alcanzo, ahora me siento culpable. Mañana podre lograrlo? y pasado mañana? y al día siguiente…? pero mi asqueroso cuerpo sigue ahí. Para mi es todo o nada y cuando logro hacer las cosas bien es cuando no caigo en ninguna tentación. Si caigo fracaso. Por ahora no merezco vivir.
Y debo reconocer que me es inevitable envidiar tu belleza, la voluntad, que no daría yo por pesar 48, 49 o lo que es mi deseo y que aun no logro 55 kilos. Ahí ya estoy feliz pero llevo meses y no puedo. He sufrido mucho. Meses, creo que desde el año pasado, que vivo encerrada y en buzo, en mi pieza.
Me escuchaste?, es un secreto ok.
Gracias

pam dijo...

Soy yo, la misma del comentario anterior desde Chile. Pues bien, acabo de leer tu columna y es exacto a lo que me refiero, esta ansiedad, esta falta de control no me permite concentrarme en mis estudios, me siento a estudiar y solo pienso en cuanto peso que hago como lo soluciono. Hoy peque, fracase otra vez en volver a mi vida, me sentía atroz y con una ansiedad que no me permitió sentarme en mi escritorio y estudiar. Fui a hablar con mi tío y entre lagrimas le conté algo de lo que me estaba pasando, el me contesto y me dijo…”eres tan linda, valiosa, completa… concéntrate en la prioridad… obtener tu titulo, estas en la recta final, no permitas que nada te lo arrebate, y cuida tu alimentación pues ella es importante, pero dale a cada cosa su lugar, esto es solo un mal periodo”… si bien creo que no capto o yo no le explique lo profundo del problema me tranquilizo y me dije “hay que priorizar” estudia, estudia, no pienses en comida y bajaras de peso sin darte cuenta.
Te quiero contar algo, cuando tenía el control me iba a estudiar a la biblioteca de mi facultad, venía a comer todos los días a casa, así me lo propuse y volvía a la biblioteca, me gustaba esa rutina… y hoy no puedo porque estoy atrapada en un cuerpo de 65 kilos que me tiene prisionera pues mientras siga así no permitiré que los demás vean mi fracaso, lo asquerosa que soy y no permitiré que nadie me humille por ello, ni un solo comentario.
Tener el control me da seguridad, y sin haber tenido nunca anorexia tantas de las cosas que tú haces yo las he hecho tanto tiempo, como los paseos en el súper o la culpa. Te quiero contar, la rutina que añoro es la siguiente: levantarme tomar mi te con leche descremada y mis 2 tostadas de pan molde integral, partir a la universidad a estudiar, a media mañana comer mi manzana, volver a almorzar a casa, lo que haya, pero medido, tomar mi agua de hiervas, volver a la universidad, a media tarde otra manzana, volver a casa y tomar once, otras 2 tostadas. 2 litros de agua y que la ansiedad se baya. Si una vez lo hice, porque ahora no voy a poder?. Pero no he podido, Y no puedo porque perdí el control, espero mañana recuperarlo, ese clic. Deseo tanto salir y sentirme segura. Te entiendo tanto con el hecho de la pesa… yo me pesaba cada día y si subía me quería morir, ya no me subo hace rato… pero lo prometo volveré a mi peso en forma saludable aunque se me baya la vida en eso. El problema en mi no era mi alimentación sino mi cabeza. No puedo permitir que algo tan absurdo como la comida paralice mi vida… te propongo algo… no muramos en vida.

ANA dijo...

Hola Pam,

Soy Ana. Acabo de leer tu comentario. Me ha cautivado. Puse una música bonita de fondo, encendí un cigarro y me dejé llevar por tu historia. Como bien dices son muy parecidas a pesar de las diferencias. Mucha gente no comprende aún que el problema no radica en la comida sino en los sentimientos por eso seas o no anoréxica eso no impide que no estés a gusto contigo misma y que, del mismo modo que yo, utilices la comida para paliar tu dolor.

Dices que me envidias por ser linda y delgada y te entiendo porque también yo envidiaba antes a chicas más delgadas que yo pero no deberías tomarme a mí como ejemplo sino a alguien que esté satisfecho con su cuerpo, a alguien que realmente sea feliz. ¿Dé qué sirve estar delgado si no sabes apreciarlo, si no puedes disfrutarlo, si no lo ves, si no eres feliz? La delgadez en sí misma no significa nada. Lo que ansiamos no es la delgadez sino la felicidad y creemos erróneamente que si adelgazamos seremos felices pero no es cierto. Te lo aseguro porque yo lo he comprobado. La delgadez no me ha dado la felicidad. De hecho la delgadez sólo me ha hecho sentir más infeliz y más insatisfecha conmigo misma.

Debes aprender a quererte a ti mimsma en primer lugar, a solucionar tus problemas emocionales, el problema de la comida se solucionará por sí solo cuando consigas arreglar lo que no funciona dentro de ti.

Siempre digo lo mismo pero es cierto, lo que más me ha ayudado siempre ha sido no perder la esperanza. Creer en un mañana, creer que las cosas cambiarían y que algún día merecerían la pena. Puede que ahora estés pasando un mal momento, todos los pasamos, pero llegarán momentos mejores y merecerán la pena. Tienes que confiar en eso. No puedes tirar todo por la borda por un mal momento. Piensa en todo lo que dejas, en todo lo que te perderás. Por mucho que ansíes morir o desaperecer, llegará un mañana mejor que merecerá la pena. Tienes que creer que así será.

Y por último, ten la valentía de seguir caminando porque los pequeños pasos son los que hacen el camino. Es el primer paso es el más difícil pero el más importante. No se trata de que de pronto un día decidas no volver a comer chocolate, se trata de que introduzcas cambios en tu vida, de que varíes tu rutina porque la rutina descontrolada que es tu vida ahora cada día te consume y tienes que salir de ese círculo. Proponerte cambios que te motiven. Olvídate de todo. No te importe lo que piense la gente. Vete a la biblioteca, sal a dar un paseo, cómprate aquellas bonitas gafas de sol que viste o aquel color de labios nuevos. Siéntate en un banco a hablar con un anciano, no te quedes delante del televisor, no te quedes encerrada en casa porque ahí fuera hay todo un mundo esperándote y recuerda que tus amigos serán los únicos que no te juzgen. Haz cambios que motiven a cambiar, a salir de burbuja, a salir de esa rutina que te esclaviza y te angustia y poco a poco te darás cuenta de las cosas van cambiando de rumbo por sí solas. Te darás cuenta de que puedes lograrlo, de que sólo hace falta mirar a la vida con otros ojos.

Un abrazo fuerte,

ANA

Anónimo dijo...

Ana, solo tienes palabras increibles para expresar lo que tienes dentro, escribes de forma alucinante y consigues transmitir todo lo que llevas dentro. Aplicate los consejos que le das a Pam a ti misma porque problablemente eso te haga a ti mucho bien. Se fuerte y no pierdas la esperanza porque 'La esperanza es un don muy valioso que nunca debemos perder, una pequeña llama que hay que mantener siempre encendida, y cuidando de que nunca se apague porque de ser asi tambien se apagaria parte de nuestros corazones'

Favila dijo...

Hola, Ana.
Te digo lo mismo que el del anterior comentario, intenta hacer caso de tus propios consejos.
Entiendo tu ansiedad por no querer comer nada que sea "malo" para tu cuerpo. Pero creo que, a pesar de lo mucho que sabes sobre alimentación (como casi todas las anoréxicas), en el fondo tergiversas esa información para no comer. Tú sabes que en tu cuerpo también son necesarias las grasas, no tienes porqué negarte ningún alimento, a no ser que realmente te sientas "vegetariana" y esas cosas. Pero dices que igual tampoco comerás frutos secos...
Te preocupas mucho por tu salud física, pero piensa en tu cabeza y en todos los pensamientos negativos que tienes, continuamente, durante el día. Durante toda tu vida, desde hace tanto tiempo.
Es así como una se hace esclava de la comida, al igual que las personas que no pueden dejar de comer. Porque tú también pasas las 24h con el mismo tema en tu cabeza.
Te seguiré leyendo, a sabiendas de que un día conseguirás ser libre.
Ánimo y suerte, compañera.

Anónimo dijo...

hola, nada decirte q me gusta como escribes, pero cada vez me cuesta mas acabar tus historias... por que no me gusta por donde van los tiros...no quiero ir a malas ni mucho menos, pero creo q tienes q dejar aparte y tener la actitud de una persona d tu edad, con la suficiente inteligencia para saber q "no quiero comer" es algo que hy q pensar dos veces antes de decirlo tan a la ligera.
quieres curarte? pues pon de tu parte. no das pasos para alante si lloras cuando comes y estas pensando en que te va a engordar, no. cada vez q piensas eso, aunke estes comiendo, es un paso hacia atras... eso de ir a la biblioteca para no comer(por ke sabes q es asi, es para no comer) es otra d las actitudes de una niña pequeña emperrada en llevar la contraria a quien le da consejos.
cmo bien te e dicho antes, no quiero ir a malas, muchas veces te e leido y te e dejado comentarios de animo... pero a veces me doy cuenta d q es imposible que te recuperes si sigues con esa actitud. yua no vale decirte wapa me siento identificada, escribes muy bien, eres SUPERFUERTE con el paso que as dado... no no... eso ya no sirve para nada. aora lo q vale es lo que hagas tu, tus acciones. creeme si sigues comportandote como una niña pequeña llegaras al dia de tu fin (por no decir muerte que me resulta demasiado dramatico)con esa obsesion en la cabeza.
y creeme, d poco te sirve tirarte oras y oras en la biblio si lo unico que te ciega es tu obsesion por la comida y tus medallas q te pones cada vez que logras ayunar.

lo siento, necesitaba decirtelo.

me contradigo por lo de antes pero no quiero borrar ninguna de las cosas que te e dicho: animo y fuerza, algun dia puede que te ganes a ti misma la batalla (y gane la parte buena).

un beso.

Ile

Hada Negra dijo...

hola que tal, ana y tambien pam la chica chilena que escribio... Yo realmente esta vez encontre un blog coherente que habla de la anorexia pero desde un punto real de vista... vos contas tus penurias.. tus cosas.. pero de modo realista, y resignada (es triste porque yo lo se pq tambien soy anorexica) nada mas que cuando entro a otros blogs son puras estupideces hablan como si fuera un festejo ''somos wannabes'' ''somos princesitas'' ''somos de porcelana'' esas son pelotudeces, hay que ser mas realistas y contar que nos sentimos como el culo por tal y tal cosa. Yo no festejo mi anorexia como hacen los otros blogs, simplemente lo comparto con quienes son como yo... tengo tan solo 21 años y vivo sola... pero alguna vez vivia en pareja y no supe aprovechar la felicidad y termine separandome porque yo me sentia la hija de ese hombre hasta el dia de hoy lo sigo haciendo pq el tambien me da cabida y ahora no es mas mi marido pero si mi pareja, y como el tenia una hija, que tambien me queria, cada vez que ella venia, los celos me invadian, me volvia loca, me sacaban de mi lugar de nena... me ultrajaban a mi marido-padre-idolo y al no poder controlar la situacion, porque no podia hacer que la nena desapareciera.. y eso que yo era muy mala.. le decia a mi pareja q no la queria que no viniera tal dia.. que elija entre ella y yo (ya se que soy horrible como persona) pero eso no lo podia evitar me duele ser asi, ylo peor es que el asentia en el primer tiempo, ya despues las cosas fueron empeorando y yo al no poder controlar la situacion empece a controlarme a mi misma a generar autocontrol para querer achicarme y ser nena tb queria tener cuerpo de nena, asi es como hace un año y medio ya que peso 45 kg, y mido 1.64... vivo sola.... y este fin de semana me siento repugnante por haber comido de todoo....
las invito a mi blog y estoy con udes... www.cafeanorexicoydostostadas.blogspot.com
Saludos.

ANA dijo...

Hola Ile,

sé que, en parte, tienes razón. Aprecio mucho tus comentarios desde que empezaste a escribir en mi blog. Son de los mensajes más coherentes y sensatos que suelo leer a diario y, aunque tengas razón y, aunque esté de acuerdo contigo en mucho de lo que dices, duele.

No creo que me comporte como una niña pequeña "emperrada" en no engordar, no creo que se trate de una actitud infantil y absurda sino de un comportamiento de una persona adicta, asustada y que teme a la vida. Sé que no avanzo si pienso así, si no pongo más de mi parte, si no lucho más cada día, si no me esfuerzo más a diario, pero lo intento y no es fácil. He conseguido cosas muy importantes. He conseguido reconocer mi enfermedad que ha sido el paso más importante y he conseguido, por fin, desear vivir y me ha costado mucho tomar esa decisión pero aún estoy intentando encontrar el modo de vivir de un modo que me permita sentirme un poco viva en mi piel.

Entiendo que te cueste acabar mis historias. A veces tengo días mejores, tengo etapas, tengo cambios de humor, tengo avances y retroces y te aseguro que convivir con ello con no es fácil pero eso no quiere decir que no lo esté intentando y que no quiera salir de esto, pero desprenderse del todo para siempre no es tan sencillo.

No me molesta tu comentario porque sé que llevas razón aunque me pese pero sí llega un momento en que cansa que todo el mundo a tu alrededor te juzgue y te diga que lo estás haciendo mal cuando tú sólo lo estás intentando. No es fácil. Y lo intento pero cuesta. La gente quiere ver avances repentinos y me siento presionada porque no soy capaz de ir tan rápido, porque necesito tiempo, porque no se trata de comer sin más porque se trata también de arreglar el dolor psicológico y esas heridas tardan más en cicatrizar y hay que darles más tiempo.

Claro que quiero curarme. Pero necesito tiempo. Apenas llevo un año en tratamiento y todo el mundo quiere ver ya todos los resultados. Es difícil sentir la presión, los cometarios, los juicios porque te hacen ver que no estás a la altura.

Claro que pongo de mi parte pero ¿y los demás? ¿sólo he de poner yo de mi parte? No es sencillo cuando no está dispuesto a ayudarte. Cuando te encuentras sola ante esto. Cuando te das cuenta de que a nadie le importa lo que sientes y simplemente le importa que comas.

Sé que al escribir en público me expongo a ello pero estoy cansada de los jucios de todo el mundo, de las críticas gratuitas. Todos tenemos nuestros días malos y yo aprovecho esos momentos para venir a mi blog y desahogarme pero mi vida no es sólo lo que aquí cuento, mi vida es mucho más que eso. Mi vida no es sólo la comida o las dietas, mi vida no són solo las lágrimas o los ratos malos, mi vida está llena de otros momentos que me guardo para mí.

Gracias por tu comentario porque una vez más me ha hecho reflexionar.

Un abrazo,

ANA

Anónimo dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo en lo que dices acerca de la gente q sta a nuestro alrededor,no entienden que el que te comas una ensalada es un logro qando lo que tu cabeza te pide es ayunar,que qando t sientas con ellos a la mesa y empiezas a cortar la comida en trozos infimos y a metertelos en la boca con cara de resignacion no es para amargarles la comida y en realidad estas reprimiendo las lágrimas y las ganas de gritar...por eso estamos solas,porque para ellos es imposible tener la imagen de la comida que nosotras tenemos e intentan ayudar a su manera aunque tu sientas que invanden tu espacio con sus "come!!"...
Jamás habia pensado en que mi "extraña" relación con la comida viniese desde pequeña,como algo casi innato,hasta que lo he leido en tu actualización...mi madre me cuenta que de bebé siempre se preocupaba muchísimo porque era incapaz de tomar el biberón entero...será que nacemos asi?si es asi...qizás no tenga solución...desde que tengo uso de razón a ciertos alimentos les he dicho "no,no me gustan" y jamás los he probado,sin ninguna razon aparente,simplemente porque si llegando al punto de no poder casi ni tocarlo,simplemente su olor me provoca arcadas...siempre me han dicho que exageraba,que era una consentida por permitirme el lujo de "tachar",como tu dices,algunos alimentos...veo que quizás si seamos unas consentidas o algo asi,pero que tu entiendes lo que yo siento...Gracias,el solo saber que hay alguien que siente lo mismo que yo,que no soy la única y que me comprende me ayuda mucho

anamiamiga dijo...

Hola,

Llevo leyendote desde hace bastante tiempo y entro casi a diario a tu blog para ver si has escrito algo nuevo porque me encanta como escribes. Me siento tan identificada con lo que cuentas, la gente de nuestro alrededor nunca llega a entender del todo lo que nos pasa muchas veces se limitan a creer que si no comemos la solución es muy fácil solo hay que comer y ya está fuera el problema. Lo que no saben es que no es tan fácil como ellos lo pintan todo es mucho más profundo el no comer es parte del problema pero hay muchas otras cosas detrás que son las que hay que hay que cambiar y que son las que de verdad nos atormentan lo que vivimos o el como nos sentimos son lo que nos lleva a este punto y para salir de ahí es necesario un largo proceso no se puede cambiar sentimientos y rutinas que están instaladas en nuestra vida desde hace años y que de la noche a la mañana desaparezcan. Yo tengo 21 años y entré en este mundo hace 6 aunque ya tenía rituales extraños con la comida mucho antes, y siento que la mayor parte de la gente piensa que esto es un capricho y que estoy haciendo sufrir a mi familia y soy consciente de ello y me duele muchisimo pero yo también estoy sufriendo.

Y cada día es una nueva lucha, quiero dejar todo esto atrás pero hay otra parte de mi que tiene miedo y que necesita ayunar y ver como la ropa me viene cada vez más grande.

Es normal que tengamos bajones, caidas, días malos, días peores pero a pesar de todo ello tenemos que seguir luchando, nadie lo va a hacer por nosotras, está en nuestra mano.

Caer está permitido levantarse es una obligación.

Estoy segura que algún día llegará el momento, nuestro momento de ser feliz.

Cuidate muxo y ánimo!!!!!

Anónimo dijo...

Hola, estaba piensa que te piensa en que poner... y sin mas, escribo por escribir la verdad... para en parte agradecerte que me hayas contestado, lo q me hace pensar q en realidad si q puede hacer efecto alguna d mis palabras, y el hecho que alguna vez te hayan echo pensar...
por otra parte pedirte disculpas por si el tono que utilicé fue ciertamente brusco, no te voy a mentir, no lo parecia, lo era un poco.

En fin, soy consciente de que esto es serio, y no es una cosa que se supera de un dia para otro, se que la gente espera cambios repentinos por que no conoce lo dura que es esta enfermedad. pero no pienses q solo les importa q comas y no lo q tu sientes, si q les importa, lo q pasa es q kieren q te cures, y q lo hagas ya, y sí, sabemos q eso es imposible... las cosas a su ritmo, eso sí, hay q acerlas. como seguramente eres capaz de estudiarte una chapa tremenda para un examen y te obligas a ti misma a acerlo para poder aprobar, intenta aprobar esa asignatura pendiente contigo misma, aceptarte y ser feliz.

Es extraño como me da rabia q decaigas y q digas a veces frases como que añoras los ayunos, es extraño por que, en el caso de otra persona quizas me daria pena, pero a ti te veo tan inteligente y que a intentado dar ese paso hacia delante y parece q va aunke a veces vuelva...y me has llegado muchas veces al corazon-suena cursi pero es cierto- que cuando dice4s esas cosas a veces me dan ganas de ponerme en royo madraza y de verdad por ello pido disculpas.

no obstante a veces esta bien que te echen alguna bronkilla, no pueden ser todo lamentaciones y animos...

en fin... y bueno que sepas q te entiendo, aunke alguna cosa me parezca mal o q no deberias hacer o decir, te entiendo y se lo duro que lo estas pasando, CREEME.

un beso, de verdad me a sorprendido que me contestases.

un beso, suerte en los examenes q todos debemos d andar igual... animo.

Ile.

princesasitya dijo...

Hola Princess:

Bueno la verdad es muy dificil tu caso no tanto como el mio yo quisiera estar en el tuyo que coasa verdad por q a mi lo q me pasa es q no paro de tragar ya no se que hacer para no comer pero bueno lo he decidido y pienso hacerlo ya no quiero seguir siendo una gorda... Y tu sigue adelante ya veras q despues de la marea viene la calma..por cierto soy nueva en esto de los blog a ver si te das una vuelta por el mio bye besitos!!

Mena dijo...

Ana, leo tu blog desde que comenzaste, desde la primera entrada me ha gustado, y como la mayoría de las personas que te leemos, me he identificado en cantidad de cosas contigo. Yo no me considero anoréxica, sin embargo, he tenido que aceptar que durante toda mi vida (23 anos), he tenido dificultades a la hora de comer: el tema no me obsesiona, no ocupa mi mente día y noche, sin embargo ha estado presente cada día, de forma implícita y explicita. Hace casi año y medio que voy al psicoanalista (muy diferente a ir con el psicólogo o con el psiquiatra), la verdad me ha hecho mucho bien, aunque la mayoría de las personas creen que no me ha servido de nada, pues mis logros con la terapia no son para ellos sino únicamente para mí. Eso es lo que necesitamos, que cada logro sea para nosotras, no para agradar a tu novio, madre o amigas, sino para sentirnos felices con nosotras mismas.

Cada vez que termino de leer una entrada tuya, espero que en la siguiente te encuentres mas feliz, seguramente tienes ratos muy alegres que no compartes en este blog, pues aquí escribes las cosas difíciles para desahogarte, no?, pero seria agradable saber que te encuentras bien, contenta, feliz, entusiasmada: has tenido entradas de ese tipo y en verdad son conmovedoras, al menos para mi. En parte es que me gustaría que puedas ser feliz, ya no solo en lo superficial sino en lo más profundo de ti, pero he de confesarte que más que eso, al identificarme contigo, también deseo eso para mí.

Te dejo algo que me gustaría que pensaras, que no tomaras tan a la ligera: trata de imaginar: ¿EN QUE PENSARIAS SI NO TUBIERAS QUE PENSAR EN LA COMIDA (Y TODO LO QUE ELLO IMPLICA)? Es una cuestión que parece simple, pero para quienes la comida y la alimentación son un tema fundamental día con día, no es tan fácil responder, y si logras hacerlo de forma sincera (contigo misma) te darás cuenta de lo que hay detrás de ese necesitar pensar todo el día en controlar lo que entra por tu boca y lo que sale de ella) y entonces tendrás que comenzar a pensar en eso que no quieres pensar, y será difícil pero solo así podrás encontrar una verdadera solución a tu obsesión y comenzar a ser tu misma.

Quizá mis palabras en este momento de te hacen sentido, solo es algo que a mi me ha funcionado y quise compartirlo contigo.

Deseándote cada vez mas días felices:
Mena

leticia dijo...

Hola Ana;
Se que es muy duro por lo que estas pasando...realmente pienso que no todo el mundo podría tener la enfermedad de la anorexia, porque esta enfermedad va muy relacionada con la forma de ser de la persona...no tiene porque ser anorexia...puede ser otra enfermedad relacionada con la comida. Te digo esto, porque aunque yo haya salido de la enfermedad siempre he sido una persona con tendencia a hacerme daño...es decir, si estoy bien, me pongo más peso encima...es como si sólo me encontrara a gusto y en mi salsa cuando estoy triste, aislada de todo el mundo...puede sonar a psicópata, pero muchas veces me pasa.
¿Cómo ser feliz si cada vez que tengo la oportunidad, la malgasto?Es una paradoja porque todos quieren ser feliz, yo también quiero, quiero lo que llamamos FELICIDAD, pero para mi es una utopía. Si que hay momentos mejores, de distintos niveles, pero nunca seremos felices porque siempre queremos más, somos incomformistas por naturaleza, podemos ver lo que tenemos; una familia maravillosa, amigos, casa, coche, ropa, comida...pero eso pasa a un segundo plano. Queremos más y más...y sí, me digo todos los días que soy afortunada por ser libre por tener todo lo que tengo, porque no me falta de nada (material), pero soy esclava de mi misma, de mi mente que me juega malas pasadas, que me emparanoya.Uff, no sé si a ti te pasa lo mismo.
Te voy a contar como me metí en la anorexía...pero para eso me tengo que remontar, como quién dice a la prehistoria de mi vida...cuando yo era niña, siempre me estaba riendo, era muy risueña...era feliz, no daba problemas a nadie...pero por h o por b acabaron con toda mi inocencia, sucedió que recibí acoso escolar, lo peor, es que parte de la gente que me pegaba, que me insultaba, había sido mi amiga hasta un día antes...llegué a pensar que era yo la culpable, que si se metían conmigo era por que yo lo provocaba, luego me dí cuenta con la edad que no, que yo no tenía la culpa, que si se habían ensañado conmigo era porque no lo podían hacer con otra persona, ya no tenían a la chica con la que antes se metían, así que me tocó a mí...a la más vulnerable.
Te cuento esto, porque me a marcado para toda la vida, y esto me ha creado muchas inseguridades a la hora de relacionarme con la gente, y a provocado muchos de los problemas que he tenido...desde entonces, me cuesta ser espontánea...si que lo soy con la gente que me rodea, de mi entorno más cercano...entonces si soy Leticia; la chica feliz...
Ahora puedes entender un poco más que muchas de las cosas que hago es porque no quiero el rechazo de los demás, quiero que me quieran, y me cuesta creer que hay a gente que caigo mal...porque no quiero y sé que caer bien a todo el mundo es imposible...
Siempre he sido una chica de constitución fuerte, pero a los 16 años, me ví muy presionada por mi entorno familiar...no habia día que no hubiera comentario de lo gorda que estaba, esto me hacía llorar cada día...¿porqué?, por que no era lo que me pedían...era baja, estaba gorda...ellos querían una hija "normal", más delgada, más alta, que tuviera amigos en el pueblo, que no fuera una carga...
Así que decidí adelgazar, con mi voluntad de comer a las horas sin picar nada y con ejercicio diario, conseguí adelgazar bastante...pero me entró la ansiedad por hacerlo más rápido, entonces no sabía que estaba cayendo en un pozo sin fondo y que te voy a contar que tu no sepas ya...lo que sé es que no conseguí lo que me proponía, agradar a todos...más bien, entré en el circulo vicioso...y lo peor de todo, me aborrecía lo que había hecho...no sólo no gustaba a nadie, sino que había decepcionado a mis padres, a mi hermano, a mis tios, primos...era más desgraciada que antes, mucho más.
Que puedo decirte...salí y soy libre, ya no comparto mi vida con otra personalidad...porque yo le he puesto nombre a está enfermedad, ELLA. ELLA es otra persona...pero sigué presente...y me ha hecho aprender mucho...
Salir de la enfermedad te hace más fuerte... las cosas les das la proporción que tienen, y no las agrandas, ya no son tan dramáticas, ya no te hacen tanto daño las pequeñas cosas...
Aun así sigo luchando, por lo que quiero, aunque a veces me den ganas de tirar la toalla y dejarme guiar por el dolor...porque ante esa situación yo sé vivir.
Ahora, he encontrado mi momento más estable porque estoy aprendiendo a quererme como soy y valgo mucho...pero me gusta que me lo digan.
Tu vales mucho, aprende a quererte a no hacerte daño...no es fácil, y cada pequeño avance por pequeño que sea será un triunfo siempre que lo mantegas...los retrocesos, sólo son eso..tiempos perdidos, tiempos que te pasas sin salir de fiesta, sin ir con tus amigos a comer un helado (con chocolate y de dos bolas), sin disfrutar de la vida...
¡Vive!
Yo se que puedes, ánimo y muchos besos...
Me gustaría que la proxima vez que cuentes una historia, fuera de lo bien que te sentistes ese día.
Un fuerte abrazo

la niña solitaria dijo...

Cuando uno está en lo más bajo, ya solo puede comenzar a ascender.Y tu ascenderás a lo más alto y serás consciente de que las caídas son necesarias.


Un abrazo.

la niña solitaria dijo...

Por cierto, se me olvido comentarte que quizá te pudiese interesar echar un vistazo a la web : 1espejo1000ventanas.com

ANNE dijo...

HOLA MI HERMOSA AMIGA ANA!!
PUES NADA, AQUI ESTOY PASANDOME POR TU BLOG, PERO SABES? SIEMPRE ENCUENTRO DE TODAS TUS PALABRAS ALGO QUE ME HACE FLIPAR Y LO ME HIZO FLIPAR HOY FUE ESE "NO QUIERO MORIR" TIA, NO SABES COMO ME HE ALEGRADO DE QUE A PESAR DE QUE LO PASES MAL QUE LLORES, QUE TE SIENTAS INCOMPRENDIA Y SOLA, LE DISTE AL CLAVO!! NO QUIERES MORIR Y SE QUE ESO TE LLEVARA A HACER ESFURZOS SOBRENATURALES QUE YO ENTIENDO COMO LO FUE COMER ESE SANDWICH...
AMIGA TE DESE LO MEJOR Y TE ENVIO TODA MI FUERZA DESDE AQUI PARA QUE NO DESMAYES Y SIGAS ADELNATE. NO SE SI YA TERMINASTE TUS EXAMENES PERO TE DESEO MUCHA SUERTE TAMBIEN.
TE QUIERO
CHAU

.:^*[[Mia...Tuya...Abzurda]]*^:. dijo...

Hola! k tal? me encontre con tu blog...y me encanto. Agregue tu link...en el mío, espero no te moleste.

Gracias, ojalá puedas pasar a visitar el mío.

Hasta pronto!

dejar de fumar dijo...

soy ana al igual que tu
me siento mal
no se como salir de este infierno
un placer haber leido algo de tu historia
un saludito

youandmestilltogether dijo...

eh, bueno estube leyendo los comentarios anteriores y creo qe muchas chicas se pbsecionan con el tema de la perfeccion, (admito qe soi una de ellas) no, no soi anorexia, no, no busco serlo. si, obvio como toda mujer me gustaria sentirme mas flaca, mas linda, mas vista, mas qerida, mas apresiada. Pero eso no lo busca UN SOLO TIPO DE MUJER, la mayoria de las chicas somos obsecivas con el tema del peso asi como tambien lo somos con el tema de los chicos, qe considero qe a veces esta ligado, porqe los bajones estas relacionados al tema de la comida, te bajoneas dejas de comer, te pones feliz te dan ganas de comerte una barra de chocolate. Si, muchas veces despues me senti como una vaca, como un cerda, y en vez de dejar de comer o vomitar me exijo de mas haciendo ejercicio hasta llegar a mi casa con ganas de tirarme en la cama y no despertar NUNCA MAS.

*Cristal* dijo...

Wow

T admiro

No hay palabras.


Fuerza, y sigue adelante!

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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