05 NOVIEMBRE 2007
El 01 de Noviembre era el 25 aniversario de mis padres, pero como tanto mis hermanos como yo habíamos planeado irnos unos días de vacaciones, pensamos conmemorar sus Bodas de Plata en una pequeña íntima celebración familiar el martes 30 de octubre. Fuimos a cenar a un restaurante italiano en el que tan sólo pedí una ensalada. Después de la cena, vinieron los regalos. Les hice tres señala libros que diseñé personalmente con diferentes fotos de la boda y de nosotros de pequeños, y no tan pequeños. Les enmarqué varios de los ejemplares de recuerdo y les regalé un ramo de margaritas que fue el ramo de novia de mi madre. Por último, les regalé lo más importante: “Carta a mis Padres”. Les escribí una carta que imprimí y encuaderné a modo de publicación y de la que edité unos 10 ejemplares para repartir entre familiares y amigos íntimos. Una carta dirigida a mis padres, principalmente, en la que me sinceré por completo, en la que les pedí disculpas, en la que les di explicaciones y en la que les di las gracias. Una carta en la que les transcribí el prólogo de mi libro contando el por qué del mismo, cómo nació el libro y por qué. Una carta de confesiones, una carta de retazos, de sentimientos, de sensaciones, de recuerdos, de divagaciones, de preguntas y respuestas. Así mismo, añadí, un fragmento que, tal vez, muchos de vosotros hayáis leído; aquella carta que escribí a mi madre de ocultis por el día de la madre. Pensé que, tal vez, era un buen momento para entregársela.
Mañana del 31 de Octubre. Tengo que estar a las 8:30 al otro lado de la ciudad para mi primer control de peso y dieta. Me levanto a las 7:00 de la mañana. Me visto, desayuno mi habitual café con leche desnatada y mi tostada de pan de molde integral cortada en 5 tiras, me lavo los dientes, me peino, hago mi cama, arreglo mi habitación, cojo el bolso y salgo por la puerta. Esta vez he tenido suerte y mi padre me lleva al hospital en coche. Después de un increíble atasco que atraviesa la ciudad llego puntual a la unidad de trastornos alimenticios del Hospital Royo Villanova.
Pilar, la enfermera, me entrega una hoja donde tengo que rellenar algunas preguntas del tipo: “¿Con quién comes habitualmente? ¿Cuántas comidas realizas al día? ¿A qué horas? ¿Tienes algún ritual a la hora de las comidas? ¿Qué alimentos comes habitualmente? ¿Qué alimentos no comes nunca? ¿Qué alimentos procuras no tomar? ¿Cuánto pesas? ¿Cuál ha sido tu peso mínimo? ¿y tu peso máximo? ¿Cuándo fue tu última menstruación? ¿Tienes atracones? ¿Con qué frecuencia? ¿Te provocas el vómito? ¿Con qué frecuencia? ¿Haces deporte? ¿Cuántas veces tomas los siguientes alimentos al día, semana o mes?”
Después de debatir y titubear en algunas de mis respuestas, entrego mi cuestionario perfectamente rellenado y entro en la sala contigua donde me siento frente a la mesa de la enfermera que saca un montón de hojas y comienza con la sesión informativa. Observa algunas de mis respuestas y enfatiza en la importancia de una dieta equilibrada.
En primer lugar, me explica el desarrollo de un TCA. Sabe que entiendo a la perfección por qué estoy aquí. Sabe que he leído mucho, que estoy informada, que entiendo, que comprendo, que estoy por la labor, que estoy de su parte, que quiero intentarlo. Sabe que no me explica nada nuevo pero tiene que explicármelo. Aún así, algo de lo que me dice llama mi atención. Me muestra un esquema sobre el desarrollo de los trastornos alimentarios. Los factores influyentes, la presión sociocultural, el contexto familiar, la baja autoestima, el perfeccionismo, la ineficacia para afrontar los conflictos, los acontecimientos externos incontrolables… todo ellos se reflejan en una insatisfacción corporal que llevan a la dieta. La DIETA. El detonante. Nunca pensé que la dieta fuese el detonante. La enfermera me explica cómo muchas personas pasan por la misma situación y sufren los mismos factores sin que en ellas se desarrollen un TCA, esto es porque no existe tal detonante. La dieta. Ese es el detonante. La dieta es lo que hace que se desarrolle un trastorno de la alimentación. Y, por tanto, para subsanarlo, para superarlo, hay que incidir en la dieta. Hay que reestablecer la dieta, hay que equilibrar la dieta para eliminar el trastorno.
Continúa con la sesión informativa. Pirámide de la alimentación. Primer nivel: Patatas, arroz, pan, pasta, harinas y cereales (4-6 raciones al día). Segundo nivel: Verduras, hortalizas y frutas (4-8 raciones al día). Tercer nivel: Leche, queso, queso fresco, yogur, cuajada (2-4 raciones al día). Otros quesos y aceite de oliva (3-5 raciones al día). Cuarto nivel: Pescados, carnes magras, aves, huevos, legumbres, frutos secos (2-3 raciones a la semana). Quinto nivel: Embutidos, carnes, grasas, ahumados (ocasional). Sexto nivel: Dulces, caramelos, pasteles, snacks dulces o salados, refrescos, salazones (ocasional). Séptimo nivel: Mantequilla, margarina, bollería, mayonesa (ocasional).
A continuación, me explica el patrón de comida regular. 3 comidas diarias y 2 tentempiés planificados, es decir, 5 comidas al día. Y he aquí mi pregunta, “¿cómo es posible pasar de saltarse comidas y hacer ayunos a, de repente, hacer 5 comidas diarias?”. La experta responde, “no se trata de que de un día para otro hagas 5 comidas de repente, sino de que te vayas acostumbrando a ir dividiendo las comidas en 5 al día para que se te haga más fácil. Sé que al principio será difícil, pero se trata de ir reeducando a tu organismo así como a tu cabeza. Ir acostumbrándote de nuevo a alimentar a tu cuerpo. Es más fácil si llevas unas pautas, si lo haces de una forma equilibrada, si llevas un control. Si haces tan sólo 3 comidas diarias, cuando te sientes a la mesa tendrás más hambre y querrás ingerir más cantidad de comida o por otro lado, te sentirás llena en seguida y no querrás comer más. Se trata de dividir las comidas, para que alimentes a tu cuerpo del modo adecuado y le administres lo que realmente necesita del modo que lo necesita. Aunque resulte difícil al principio, poco a poco te irás adaptando y adaptando a tu cuerpo. Es un proceso lento y tienes que tener paciencia. Los resultados no aparecen de un día para otro, pero se trata de que poco a poco, con la terapia, las sesiones, los controles, etc… vayamos consiguiendo reeducar tu cuerpo y tu organismo.”
Siguiente hoja: Planificación de 5 comidas al día con ejemplos y consejos en los que aparecen en qué y cómo deben consistir cada una de las 5 comidas diarias y los beneficios que te aporta cada uno de esos comportamientos o alimentos.
Razones para eliminar algunos comportamientos: eliminar vómitos, laxantes, diuréticos, productos dietéticos sustitutivos, ejercicios físico desmesurado. Sé que muchas de estas cosas no son mi caso, al menos en este momento de mi vida, pero la información nunca está de más.
A continuación, me entrega unas hojas con información sobre una dieta equilibrada y la importancia de ésta, donde aparecen los nutrientes que aportan cada uno de los diferentes alimentos o en qué alimento encontrarlos y para qué o por qué es necesario cada uno de ellos.
Las personas anoréxicas creemos tener nociones más que suficientes sobre la alimentación y la dieta. Nada más lejos de la verdad. Lo cierto es que apenas sabemos nada sobre la dieta. Durante esta sesión informativa, que considero de vital importancia y que, a mi juicio, debería ser de obligada educación en las aulas escolares, he aprendido la verdadera importancia no de la alimentación del organismo sino del equilibrio de la dieta. Por ejemplo, las espinacas y las acelgas son los dos únicos alimentos que contienen el ácido fólico necesario para el funcionamiento y desarrollo correcto de los neurotransmisores de nuestro cerebro. Del mismo modo, la fruta contiene una gran cantidad de vitamina c, cuyos antioxidantes son los que permiten absorber el hierro que proporciona la carne. Es decir, de nada sirve comer uno u otro alimento si no se equilibra la dieta. Aquí es donde prevalece la importancia de ésta. A veces resulta como un juego. Como un puzzle en el que encajar todas las piezas para que todo funcione.
Pilar me habló detenidamente de las graves consecuencias de los TCA que conocía de sobra. Las personas con Anorexia o Bulimia no nos paramos a pensar en los efectos secundarios que produce nuestra enfermedad. Solamente pensamos en el ahora. Solamente pensamos en que adelgazaremos unos kilos, en que estaremos mucho más monas, en que podremos meternos una talla menos de pantalón, en que bajará la aguja de la báscula… pero no pensamos en que estamos destrozando nuestro esófago, nuestro aparato digestivo, nuestro estómago, nuestro aparato cardiovascular, nuestro aparato neurofisiológico… Cuando te provocas el vómito corres un riesgo de asfixia que puede provocarte la muerte y, al mismo tiempo, corres el riego de que la bajada de los electrolitos te produzca una parada cardiaca y, por tanto, la muerte. Las personas anoréxicas, por su parte, corren el riesgo de sufrir arritmias cardiacas y problemas en el aparato cardiovascular, ya que al no alimentar a su organismo su corazón se empequeñece y esto causa que tenga un latido irregular (Esta tarde tengo mi primer electrocardiograma para conocer mi ritmo cardiaco).
Otras consecuencias de los vómitos son las posibles úlceras estomacales o esofágicas, así como, irritaciones en el esófago. Un problema muy común entre bulímicas y anoréxicas purgativas es el reflujo gastro-esofágico. Como consecuencia de los vómitos recurrentes, el esfínter esofágico inferior, la compuerta que separa el esófago del estómago, deja de funcionar correctamente y, por tanto, el contenido gástrico sube desde el estómago hacia el esófago pudiendo ocasionar una esofagitis, inflamación del esófago. Esto se debe a que la mucosa del estómago es mucho más resistente que la del esófago, ya que ésta no está preparada para soportar los ácidos que realizan la digestión en el interior del estómago. El síntoma más frecuente del reflujo gastro-esofágico es la pirosis, la sensación de ardor o quemazón en la boca del estómago a causa del defectuoso funcionamiento del esfínter esofágico inferior.
La enfermera me entregó una nueva hoja informativa sobre el reflujo gatro-esofágico ante mi sospecha a padecer dicho problema estomacal en la que se describían algunas recomendaciones saludables sobre comportamientos y alimentos. Luego, me dio unas hojas con pautas para salir de la bulimia, sin estar muy segura de que ese fuera mi caso ya que le repetí en diversas ocasiones que no tenía atracones, y una hoja sobre la dieta restrictiva y las conductas de riesgo que conlleva.
Le hablé sobre mi posible intolerancia a la lactosa. Me dijo que era muy normal y que debía reducir mi consumo de leche y de quesos y sustituirlos por quesos frescos y yogures descremados. Ya lo estaba haciendo desde hace años pero hizo hincapié en la importancia de los lácteos para adquirir la cantidad necesaria de calcio y más aún cuando desaparece la menstruación ya que puede provocar osteoporosis en el sistema óseo.
Después de la charla informativa, me subí a la báscula, me midió y me pesó. 1,60 cm. 48 kilos. Calculó mi IMC: 18,75 y me tomó la tensión: 9/6. Anotó todos los datos en las tablas que llevaban mi nombre en la fecha del 31 de octubre. IMC un poco bajo. “Tienes que ganar algo de peso.” Aquello me asustó. No quiero engordar. No quiero engordar. Me da pánico. No quiero engordar. Me dijo que tal vez sólo serían un par de kilos. Aún así me da miedo. Ojalá no fuese así. Sé que no estoy gorda pero no puedo evitar verme así. Sólo quiero aprender a comer. Que me enseñen a hacer una dieta equilibrada, que me enseñen a no tenerle miedo a la comida, que me enseñen a no necesitar no comer para sentirme bien, sólo quiero aprender a hacer una dieta equilibrada que me permita quedarme así. 48 kilos está bien. Ella añade: “sólo será lo suficiente para que estés sana”. No estoy por debajo del IMC 18, de modo que no estoy excesivamente delgada, solo algo delgada, ¿por qué no puedo quedarme así? ¿acaso no hay personas de complexión delgada?
“¿Qué quiere decir tensión 9/6?” le preguntó. “Tensión un poco baja” añade. “¿Te mareas con frecuencia?”. “Cuando me levanto rápidamente o hago movimientos bruscos.” Respondo. “Es normal. También tenemos que trabajar en ello.”
Para terminar la sesión me da dos tablas que debo rellenar a diario con las comidas que hago al día, incluyendo cada cosa que como, en cada uno de los 5 momentos del día así como los extras o los posibles atracones o vómitos para analizar en la próxima sesión mi dieta y mi alimentación, si necesito añadir o eliminar algún tipo de alimento, si hago una dieta demasiado restrictiva o comprobar determinados comportamientos de riesgo o las posibles razones de estos.
Próxima sesión: 21 de noviembre.
Esa misma tarde me fui a ver a mi chico, esta vez con mi hermano pequeño, que se apuntó al viaje. 4 días de dieta equilibrada con entre 3 y 4 comidas diarias. Ahora empieza lo difícil. Ahora me toca a mí.
Sé que tengo mucha suerte de tener un lugar al que acudir. Me ha costado mucho dar el paso. Muchos años, mucho sufrimiento y mucho esfuerzo, pero tengo suerte y tengo un lugar al que acudir, tengo apoyo y ayuda. Tengo un centro gratuito adaptado a mis necesidades al que muchas de vosotras no tenéis acceso. Muchos centros de España y de otros lugares del mundo carecen de este tipo de Unidades y de servicios, de modo que tengo suerte de tener esta oportunidad. Si estás en esta misma situación, aprovéchala, no pierdes nada por intentarlo. Si no es así, si no tienes esta posibilidad, lo único que puedo ofrecerte es toda la información que me brindan. Si deseas más información, si deseas saber cómo, si deseas conocer alguna respuesta, si deseas ayuda, si deseas hablar, desahogarte, si deseas salir de esto y no sabes cómo, si deseas intentarlo, si quieres, puedes ponerte en contacto conmigo: princesa__ana@hotmail.com
Cuando leí la respuesta de Anafilactita sentí deseos de responder de nuevo. De hecho, lo hice. Garabateé un montón de pensamientos en un trozo de papel para una nueva entrada que pensaba titular “Para Anafilactita II”. Luego comprendí que no era eso lo que quería hacer. Que no quería entrar en ese juego. Que éste, mi blog, es un diario personal en el que otros pueden participar y opinar pero no el que debato con gente con la que no estoy de acuerdo, de modo que, Anafilactita, si estás interesada en comunicarte conmigo, hazlo a través del correo. No quiero entrar al trapo en mi diario, éste es mi pequeño lugar sagrado, donde me expreso, donde me desahogo, donde me evado, donde me libero. No necesito justificarme. Gracias.
ANA