14 JUNIO 2007
No he podido evitar contestar la persona que escribió el primer comentario en Anorexia VS Bulimia II pero cuando comencé a responder me di cuenta que tenía demasiado que decir, de modo que, escribí un nueva entrada haciendo referencia a su comentario:
No, no es lo mismo.
Sé que es difícil de entender. Sé que es muy difícil.
Aunque pueda parecer extraño, la anorexia es control. Entiendo que te cueste comprenderlo porque llega un momento en que no eres capaz de decidir dejar de comer, simplemente, no puedes hacerlo. El verdadero problema no es el control en sí, sino la concepción que tenemos del control. Eso es lo que le cuesta entender a los demás, que el control se base en dejar de comer, en negarte la comida. Cuando comes sientes que has fracasado.
Bajo mi punto de vista, no es correcto decir que la anorexia te controle a ti, el problema es que la anorexia altera la concepción que tenemos del control y te impide ver las cosas como en realidad deberían ser; eso hace que sigamos creyendo que es el único modo de mantenerlo.
El control es una cualidad muy valorada en nuestra sociedad. Marya Hornbacher dice: “He aquí una de las verdades más triviales y terribles de los trastornos de la alimentación. En esta cultura, cuando una mujer está delgada, muestra su valía de un modo que ningún gran logro ni carrera puede hacer, controlarse. Una mujer capaz de controlarse es casi tan buena como un hombre. Una mujer delgada puede Conseguirlo Todo.”
Puede que parezca que el no poder llevarse un bocado a la boca sea un descontrol, pero al revés de lo que la gente cree, eso es el control. Eso significa, entre otras muchas cosas mantener el control. Cuando te das cuenta de que no puedes controlar tus sentimientos, tus sensaciones, tus emociones, buscas algo que te permita mantener algo de control en tu vida. Y la comida es una salida fácil.
Te equivocas si crees que para las anoréxicas, al menos para mí, los huesos son sinónimo de perfección. Pero al igual que el control, la perfección es un término abstracto, muy valorada en nuestra sociedad y la visión que tenemos de ella es, también, muy difícil de entender. La perfección no son los huesos en sí, sino lo que ello implica.
Y, desgraciadamente, sí, algunos de los placeres de la vida suponen para la persona anoréxica sucumbir al pecado. Cuando te empeñas en no necesitar, cuando crees que no lo mereces o que, simplemente, es una tentación en la que no debes caer porque, por alguna extraña razón, tu cabeza te dice que está mal, los placeres de este mundo, la mayoría de ellos carnales, te impiden demostrarte que realmente no necesitas. Los placeres de la vida se tornan un obstáculo para negar el cuerpo y salvar tu alma.
Es curioso que digas que lo que pienso es fruto de la enfermedad. Sencillamente, no es cierto. No es lo que pienso sino lo que siento, la concepción que tengo de las cosas. La visión, el concepto, la imagen que tengo del control, la perfección, el alma… eso es fruto de la enfermedad, no lo que pienso. Sin embargo, hay mucha más realidad de la que crees en mis palabras.
La anorexia no es más que un modo de huir de un mundo, de una sociedad, cada vez más banal, más materialista, insustancial y superflua. Es un modo de rechazar esa corriente que nos lleva. Y eso es real. Hay mucha más realidad de la que crees en mis palabras.
Pero mi modo de enfrentarme a ella es diferente al tuyo. Por eso estoy enferma. Porque no he sabido hacerlo de un modo mejor. Soy consciente de que la anorexia es una enfermedad aunque, muchas veces, me empeñe en negarlo o no quiera reconocerlo. Pero soy consciente de ello.
Estar enferma no quiere decir que no veas las cosas, no quiere decir que no te des cuenta o no sepas interpretarlas. Estar enferma no quiere decir que tus opiniones o tus concepciones no sean válidas. La persona anoréxica no está loca, simplemente no encuentra un modo saludable de enfrentarse al mundo y, en muchos casos, está mucho más cuerda que el resto. De hecho, probablemente, una persona anoréxica sea mucho más consciente de la realidad que el resto y, por eso, cae en la anorexia. Es difícil vivir en esta sociedad siendo consciente de la realidad que la envuelve.
Vivimos en una sociedad trivial en la que nadie se plantea nada. En que todo se da por hecho, en que te dicen cómo debes pensar y cómo debes sentir. Y cuando alguien se para, deja de caminar y se plantea cuestiones existenciales sobre el mundo todos creen que está loco. Tal vez, éste sea el menos loco.
Tal vez los demás crean que nuestros razonamientos son erróneos pero no es más que otro modo de ver la realidad. Una misma cosa puede verse de modos diferentes dependiendo del punto desde el que la mires. De modo que, creo que te equivocas al creer que he perdido la visión de la realidad. Tal vez sea mucho más consciente de la realidad que el resto. Y, tal vez, simplemente te cueste entender mi visión de las cosas, pero eso no hace que dejen de ser racionales.
ANA